My RealFood App: salud alimentaria en tu teléfono

Cada vez son más las personas que están concienciadas con un modelo de vida saludable. Las dietas saludables, la compra de alimentos ecológicos, la lucha contra los ultraprocesados y un largo etcétera de situaciones relacionadas con la alimentación, se dan la mano en un universo traducido en movimiento social – e incluso generacional- que recibe el nombre de Real Fooding.

El Real Fooding se plantea, según sus defensores y fieles acérrimos, como un movimiento y estilo de vida que se basa en comer comida real y evitar productos ultraprocesados. El nacimiento de esta forma de vida millenial ha surgido en las redes sociales, fundamentalmente en Instagram, cuna por excelencia de más de una moda viral de la actualidad.

Sin embargo, y pese a los pocos días de vida que muchos expertos en nutrición y salud le dieron a este movimiento, el real fooding se ha convertido en un modo de vida que miles de usuarios llevan a raja tabla, y que han cambiado por completo sus formas de comer y, también destacable, su forma de entender la alimentación y todo lo que gira en torno a ella.

Con esta iniciativa abanderada de la comida real, muchos instagramers y nutricionistas han visto en este movimiento un modelo de negocio que les ha salido, cuanto menos, rentable. Es el caso de una de las aplicaciones más importantes del momento, My RealFood App, que, además, tiene acento español.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTA REVOLUCIONARIA APLICACIÓN?

Para que My RealFood App funcione solo hacen falta 3 elementos: un teléfono, un código de barras y un alimento. Ante la máxima de su creador, que se basa en la idea de priorizar los alimentos sanos y naturales frente a los ultraprocesados, la aplicación se centra en realizar un exhaustivo análisis digital del producto en cuestión.

A partir de la lectura del código de barras del producto, la aplicación le indica al usuario qué tipo de alimento va a comprar. Para que esta información sea lo más precisa posible, la aplicación clasifica los alimentos en comida real (real food), buen procesado o ultraprocesado. Pero esto no es todo, los niveles de azúcar, grasas, sal o las calorías no escapan de las garras de esta aplicación que ya ocupa el top 10 de las aplicaciones más descargadas por los usuarios, amantes o no, de este estilo de vida saludable.

Ha sido tal el impacto de MyRealFood en la sociedad, que dentro de la propia aplicación se ha creado un apartado para que sus usuarios puedan compartir sus recetas y estilos de vida saludable para ayudar a otros que quieran iniciarse en este amplio mundo del comidista real.

CARLOS RUIZ, SU ARTÍFICE

Años han pasado desde que Carlos Ruiz se iniciara en el mundo de la comida real y fue uno de esos nutricionistas que aprovechó el tirón y la influencia de las redes para ofrecer a sus seguidores una nueva visión en todo lo que rodea al mundo de la comida.

Con más de 800.000 seguidores en Instagram, en las espaldas de Ruiz se encuentran algunos libros, varios informes contra la comida basura, y esta más que reseñable comunidad de seguidores que siguen y obedece sin pestañear los consejos e informaciones de su gurú nutricional.

El nutricionista español más mediático hasta el momento asegura que ha creado esta aplicación para que “los que comparten el mismo estilo de vida que yo, o que puedan sentirse identificados con él, puedan descubrir por ellos mismos el tipo de alimentos que consumen y cuál es el impacto que va a tener en sus vidas”.

LA QUIMIOFOBIA, EL ENEMIGO DEL REAL FOODING

Sin embargo, no hay movimiento que esté exento de polémica, ya sea por lo exitoso del mismo o por la oleada de críticas que haya recibido. En esto de los productos millenials parece que no existe término medio.

En esto del movimiento real fooder, aparece un término que para muchos será desconocido, la quimiofobia. El término, acuñado desde hace ya varias décadas, lleva en funcionamiento desde el año 1960, pero no ha sido hasta ahora, cuando aparentemente se le ha declarado la guerra a los ultraprocesados y a la comida basura, cuando ha adquirido una mayor relevancia.

Este miedo excesivo a los productos y alimentos con químicos o con indicio de algo relacionado con ello, se ha instaurado en la comunidad de real fooders, hasta el punto de rechazar totalmente cualquier tipo de alimento que tenga u componente químico.

Muchos químicos califican este miedo de “irracional” porque consideran que, con este movimiento de comer de forma sana y real, se da a entender que todo lo que es de origen natural es bueno, y lo que es de origen artificial o tiene algún aditivo de características similares, es malo.

Es aquí donde los expertos en la materia se mojan y dicen que lo químico, en altas dosis, es malo. Como todo. Asimismo, alertan de que esta convicción puede llegar a ser perjudicial en la salud de los consumidores. Todo en exceso es malo, pero en carencia, también lo es.