Cigarrillos electrónicos: la verdad tras el producto de moda

Comenzaron planteándose como la panacea ante la lacra del tabaquismo. Llegó incluso a considerarse como la solución para los millones de personas adictas al tabaco. La moda de los vapeadores o cigarrillos electrónicos azotaron como un huracán al mundo y su viralidad fue tal, que sobrepasó a las empresas y puso en jaque a las empresas tabaqueras mundiales.

El funcionamiento es simple: Un cigarro electrónico que se rellena con un líquido que hace de sustitutivo a la nicotina convencional. En vez de expulsar humo, lo que se expulsa es vapor de agua, de tal forma que esto engañe al cerebro y que parezca que la persona está fumando realiza su práctica habitual pero sin nicotina.

Los cigarrillos electrónicos llegaron para quedarse. Muchas personas confiaron en ellos como forma rápida y eficaz para dejar este vicio que año tras año acaba con la vida de miles de personas. Sin embargo, muchos estudios le han plantado cara a este invento destacando que no son tan buenos como nos hace creer. De hecho, múltiples estudios publicados en los últimos meses han confirmado y demostrado que los vapeadores lejos de ser beneficiosos para la salud, son nocivos. Muy nocivos.

TAN NOCIVOS COMO EL TABACO CONVENCIONAL

Ante la duda de si los cigarrillos electrónicos son menos tóxicos que los cigarros convencionales, un estudio publicado por la Universidad de California, que ha sido difundido en la prestigiosa revista médica American Journal of Preventive Medicine, ha demostrado que los vapeadores sí que son nocivos, en la misma medida que lo son los cigarros tradicionales. ¿El motivo? Estos cigarrillos electrónicos dejan en los pulmones un componente llamado carbonilo.

Este componente, una vez comienza su descomposición dentro del cuerpo, deja a su paso 4 nuevos grupos tóxicos en los que destacan el níquel y el cromo provenientes de este vapor de agua que se presentó como la solución a los problemas de los fumadores. Además, este mismo informe revela que las cantidades restantes de los mencionados componentes son mucho más altas que las emitidas por los cigarrillos convencionales.

Con este escenario tan desolador de un invento que es ya habitual en miles de hogares y costumbres de los ciudadanos surge un pregunta cuanto menos, preocupante: ¿Qué efectos tienen en nuestra salud estos vapeadores que prometían hacer que los usuarios dejasen el cigarro para siempre?

AUMENTO DE ENFERMEDADES CRÓNICAS

El estudio refleja que las probabilidades de desarrollar enfermedades crónicas aumenta en un porcentaje muy alto. De hecho, en Estados Unidos, se ha disparado el número de afectados por este tipo de enfermedades que cada vez son más comunes entre los usuarios de los cigarrillos electrónicos.

Asma, enfisemas pulmonares, bronquitis u obstrucciones pulmonares severas son algunas de las muchas enfermedades que se presentan en los consumidores. En los peores casos, el tratamiento de la enfermedad deriva en la muerte. En EEUU, ya son 6 las víctimas mortales por esta habitual práctica, y entre el 2013 y el 2018, el número de diagnosticados por algún tipo de enfermedad pulmonar ha superado la cifra de los 32.000 afectados.

¿Qué ocurre con todas aquellas personas que no han conseguido de fumar y que combinan el uso de los vapeadores con el cigarro tradicional? Para estos usuarios, la situación se complica aún más. En estos casos, se triplica la posibilidad de sufrir una enfermedad pulmonar.

Ante esta cuestión, el autor del informe y profesor de la universidad californiana, Stanton Glantz, no ha querido que esta conclusión eclipse la toxicidad de los vapeadores, y por eso ha compartido que “los cigarrillos electrónicos son dañinos por sí solos, y los efectos son independientes de fumar tabaco convencional”.

EL VAPEADOR PASIVO

La figura del vapeador pasivo es otra de las grandes dudas que existen en torno al mundo de los cigarrillos. ¿Cómo es posible que, sin ser nicotina, el vapor de agua pueda ser tan tóxico que se haya tenido que crear este término?

La figura del vapeador pasivo existe porque se ha comprobado que esta figura no es del todo irreal. Si bien es cierto que hay más muertes registradas por los considerados fumadores pasivos, el mismo informe refleja que en los usuarios que no son fumadores de los vapeadores, pero que están expuestos a ellos, se ha elevado el nivel de cotinina en sangre.

Justo por este hecho, la problemática de los cigarrillos electrónicos se ha convertido en un verdadero problema de salud pública que ocupa ya las agendas de los países que quieren poner fin, o al menos intentarlo, a lo que se postula como otro de los grandes problemas de siglo XXI.

LOS JÓVENES, EL GRUPO MÁS AFECTADO

Como toda moda, el grupo social más afectado por la aparición de los cigarrillos electrónicos son los jóvenes.

Los datos son alarmantes. Y la preocupación, generalizada. Según una encuesta publicada en España por el Plan Nacional de drogas, de 30.000 jóvenes encuestados de entre 14 y 18 años, un 17% de ellos ha usado un vapeador en el último mes, siendo los de 18 años los principales y más habituales consumidores de los cigarrillos electrónicos.

Sin embargo, la gran preocupación no surge solo de estos decepcionantes resultados, desde la Unidad de Tabaco en España y desde el Instituto Catalán de Oncología (ICO) resaltan su preocupación porque “los usuarios que comienzan fumando de cigarrillos electrónicos, terminan siendo fumadores habituales pero de tabaco convencional”.