La ultraderecha se deja ver en Portugal

Hasta hace poco, la ola de la ultraderecha que sacudía a Europa parecía totalmente ajena a España, hasta la llegada del partido de Abascal que llegó con paso fuerte hasta el punto de convertirse en las pasadas elecciones de noviembre en la tercera fuerza política del país, con 52 escaños.

El parlamento de Portugal, que también parecía externo a este movimiento, cuenta desde las elecciones del pasado octubre con André Ventura (36 años), un miembro del partido ultraderechista Chega! Bien es cierto que su fuerza no es comparable con la de Vox en España y se podría decir que su representación aún es débil.

PARTIDO CONSERVADOR

El nacimiento de este partido de ultraderecha en Portugal no es muy diferente del de Vox en España. Mientras que Abascal dejaba el principal partido de derechas, Partido Popular, para crear el suyo propio, Chega! nace como escisión del Partido Social Demócrata, también primera fuerza de centro derecha en el país vecino, del que Ventura era miembro.

El discurso de Ventura también tiene ciertas similitudes con el de los líderes de ultraderecha en Europa, considera que su partido es “conservador en las costumbres, liberal en la economía, nacional en la identidad y personalista”. Claro está, que como a todos los líderes y miembros de los partidos con esta ideología, a Ventura no le agrada que lo tilden de “ultraderechista”: “La etiqueta no me gusta, pero tampoco me preocupa. Lo que somos es un partido antisistema”.

REFORMA DEL SISTEMA

Sin embargo, al líder de Chega!, que significa ¡Basta!, está a favor de la Unión Europea, mientras “no se diluya la identidad portuguesa y se respete el Estado nación”. Tampoco quiere una recentralización del sistema, como el partido de Abascal, aunque sí propone una reforma completa de la Tercera República. Una de sus ideas es eliminar el cargo de primer ministro, la instauración de un nuevo sistema que permita tener presidente y la reducción del número de diputados (de 230 a 100).

MÁS SEGURIDAD Y ECONOMÍA LIBERAL

El nuevo partido luso quiere reforzar la seguridad del país con medidas bastante duras, como la cadena perpetua o el sometimiento a la castración química para los violadores. Asimismo, también propone una economía ultraliberal, entre cuyas medidas no está la bajada de impuestos, ya que lo consideran una “evasión fiscal”, pero sí está la desarticulización del sistema público de salud y educación, además de la eliminación del Ministerio de Educación. En resumen, apuestan por la privatización de casi todo. Esta ideología liberal la comparten con otro partido luso, que también nació del Partido Social Demócrata, Iniciativa Liberal (IL).

ALTA ABSTENCIÓN

En las elecciones del pasado octubre se abstuvo más del 50% de la población. En muchos barrios de Portugal hay altos niveles de pobreza, y en estos hay más porcentajes de abstención que en las zonas más acomodadas. Además, Ventura, que se considera afín a Abascal, Le Pen, Salvini y, sobre todo, a Bolsonaro, tiene estudiada su estrategia para hacer llegar su discurso a todos los rincones, algo parecido de lo que hace el presidente brasileño. Las redes sociales son su principal medio de difusión y de propaganda electoral, aunque también su faceta como comentarista deportivo y de sucesos en una cadena portuguesa, ayuda a que su imagen cale en todos aquellos a los que no le llega su discurso por las redes.

Además, la televisión portuguesa le ha prestado bastante más atención después de las elecciones y les han dado más visibilidad a los de Ventura.

Todavía el partido ultraderechista luso no ha logrado convertirse en una gran amenaza y Portugal sigue siendo un país con mayoría progresista. Su único parlamentario puede quedar en algo meramente simbólico o, como ocurrió en España, puede ser el comienzo de la ola del movimiento ultraderechista.