La Nouvelle Vague pierde a su gran musa

Con ella desaparece una de las corrientes artísticas más importantes de la historia del cine francés, y del mundo del cine en general.

La Nouvelle Vague ha asistido, con la muerte de Anna Karina, a la pérdida de uno de sus grandes referentes. Sin embargo, la pena por su marcha no queda solo aquí. Con la marcha de Karina, la Nouvelle Vague asiste a la desaparición de una de sus últimas exponentes, que se unen a la de otros actores y actrices como Claude Chabrol o Jacques Rivette.

Carismática, elegante, sofisticada, emocional e irrepetible. Estos son algunos de los muchos adjetivos con los que se podría definir a Anna Karina. Así es como, además, la definen los grandes productores y directores de la escena cinematográfica francesa, quienes afirman, con total convencimiento que Anna Karina fue , es y será siempre una fuente de inspiración para las generaciones futuras del séptimo arte.

A los 74 años de edad, Anna Karina ha fallecido tras luchar contra una larga enfermedad.

Pese a ser un gran referente del cine francés, Anna Karina nació en Dinamarca. Su vida estuvo marcada por la pobreza, los abusos por parte de su padre y la falta de cariño. Estos fueron los ingredientes que hicieron que Karina se marchase de su país natal a su país de acogida en cuanto pudo.

En Francia, probó suerte como modelo y lo que Anna Karina no suponía era que un anuncio de jabón sería la llave para abrir la puerta que le conduciría al éxito.

¿QUIÉN LA DESCUBRIÓ?

Este anuncio fue visto por uno de los principales directores de cine en Francia, Jean Luc Godard. Él fue quien le propuso grabar un largometraje, À bout de soufflé, pero con una condición: debía salir desnuda. Ante esta propuesta la joven danesa mostró su negativa, pero fue tal la fascinación del director con Karina, que meses más tarde le propuso grabar otra película que, finalmente, aceptó.

Fue con esta segunda película cuando Karina comenzó a saborear las mieles del éxito y, sin esperarlo, la actriz empezaría una relación sentimental con el director que se alargaría durante 6 años.

Durante este idilio, con boda de por medio, Anna Karina protagonizaría la película que marcaría el antes y el después de su carrera: Una mujer es una mujer, con la que alcanzó de forma unánime el apoyo de público y crítica, y con la que, además, recibió el premio a mejor actriz en el Festival de cine de Berlín.

Además, esta película fue la que la consagró como icono de la Nouvelle Vague. A partir de aquí, Anna Karina se convirtió en una estrella sin parangón dentro de la escena cinematográfica francesa.

UNA AMISTAD ÚNICA

Dentro de la larga agenda de amistades de la actriz danesa, afincada en Francia, hubo una que destacó por encima de las demás.

¿Quién diría que una de las modistas más icónicas de la historia sería la encargada de darle a Anna Karina el nombre por el que se hizo mundialmente conocida? Coco Chanel y Anna Karina se conocieron en uno de los cafés más famosos de París, y fue ahí cuando la modista y la actriz se hicieron inseparables.

Fue tal la relación de ambas, que Anna Karina, que realmente se llama Hanne Karin, fue creación y obra de la mente de Chanel. Fue ella la encargada de rebautizar a la actriz y de darle el nombre con el que sería conocida hasta el final de sus días.