Navidad o la fiesta de las luces

Las calles de las ciudades españolas ya están listas para recibir a la Navidad, que parece que cada año viene más pronto. España se viste de luz con los numerosos adornos navideños que parecen flotar entre los edificios y con los macroárboles navideños que se disponen en las principales ciudades. Este año, el alumbrado en Madrid dejó gratos momentos, aunque, diversión aparte, hay quien opina que estas luces, aparentemente inocentes, suponen un gasto excesivo.

MADRID VS. VIGO

El espectáculo lumínico en Madrid será más caro que el año pasado, ya que el alcalde Martínez-Almeida ha aumentado en casi un 28% los gastos. No en vano podemos ver una bola gigante de 12 metros y 7 toneladas en el inicio de la Gran Vía madrileña. Esta macroesfera, proyectará un espectáculo de luces y sonidos tres veces al día.

Almeida ha superado el presupuesto de Carmena en 3 millones de euros para este alumbrado y,  eso, se nota en los belenes. El Consistorio trae de nuevo el tradicional belén de la Puerta de Alcalá y pondrá otros cuatro en las puertas de Toledo y San Vicente, en el viaducto de la calle de Segovia y en las entradas de la Playa Mayor.

Madrid también se viste con nuevos diseños y catorce árboles de navidad en total en diferentes calles y plazas. A partir de las 18 horas hasta las 23 horas los domingos, lunes, martes y miércoles, y hasta las 24 horas los viernes, sábados y vísperas de festivos, se podrá disfrutar de este alboroto de luces.

A la capital parece que le ha salido un nuevo competidor en esto del alumbrado navideño. El alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, ya ha asegurado que «Vigo tiene las mejores Navidades del mundo» y va por buen camino. Vigo tiene 300.000 habitantes y sus calles están adornadas con 10 millones de luces LED , un millón más que el año pasado y bastante más que Madrid, que encenderá  7 millones de bombillas. Además, cuenta con una novedad, una noria gigante de 62 metros de altura con capacidad para 192 personas. En todo esto, el Ayuntamiento de Vigo ha desembolsado 800.000 euros en esta fiesta de luces que atraerá a numerosos visitantes.

OTRAS COMUNIDADES

Barcelona también ha incrementado el presupuesto destinado a las luces en un 50% y llegará a los 150.000 euros. En Sevilla, por su parte, se destinarán 950.000 euros, que por habitante saldrá a 0.50 céntimos.

QUEJA ECOLOGISTA

Las asociaciones ecologistas han sido las primera en criticar la saturación de luz en esta época del año y el fomento del consumismo. Rodrigo Iruszun, uno de los miembros de Ecologistas en Acción, considera que sería más lógico mantener otro tipo de piques, como ver quién tiene la ciudad «más sostenible». Son plenamente conscientes de que estos adornos navideños no suponen un gran incremento en comparación al habitual. Sin embargo, sí abogan por un consumo más racional de la energía. Además, critican que este embellecimiento de las calles invita a la sociedad al consumo masivo en esta época del año, lo que supone «un mayor gasto energético y una mayor producción de residuos».

En el caso de Vigo, el gasto económico se ve notablemente recompensado por la visita de turistas, los hoteles tienen hasta un 80% de ocupación los fines de semana, así como por el desembolso económico que hacen los usuarios en esta época del año.

EL AUTOBÚS DE LA DISCORDIA

El autobús de la Navidad madrileña también ha llegado junto al alumbrado, sin embargo, el Naviluz este año trae la polémica navideña. La venta de entradas para subirse al autobús ha generado enfado y decepción entre los usuarios. La página web de Alsa ha colapsado por el volumen de visitas  y los usuarios no podrían acceder en un primer momento. Los que sí lo consiguieron lo único que han conseguido han sido solicitudes erróneas: asignación de asientos para niños cuando eran para mayores, el cobro de cuentas bancarias pero sin emisión de billetes y el de billetes dos veces, etc. Como respuesta, los usuarios no han dudado en en llenar el Twitter de quejas.

El recorrido de este autobús navideño cuesta cuatro euros y tiene una duración de 50 minutos para que madrileños y turistas disfruten de las costosas luces navideñas a bordo del Naviluz.