La colilla: el enemigo a nuestros pies

La guerra contra el plástico ya ha dado comienzo y parecen ser que cada día son más los usuarios concienciados que lo evitan. Desde bolsas de tela para hacer la compra, las pajitas de metal o, incluso, en España, utilizar las fibras de platanera -un material natural y biodegradable- como alternativa al plástico. Estas son algunas de las opciones impulsadas para reducir la contaminación.

Sin embargo, el plástico no es el residuo vertido al medio que encabeza las listas. El gran enemigo lo tenemos -y nunca mejor dicho- a tiro de piedra: las colillas. El 65% de los cigarros que se consumen acaban en el suelo, unas 4,5 trillones de colillas al año.

Los cigarrillos que vemos por las calles ya hasta con cierta familiaridad, así como nadando por el mar y demás espacios naturales, contienen sustancias que pasan a entrar a la cadena alimenticia humana mientras se descomponen. El filtro de un cigarrillo tarda entre uno y diez años en desintegrarse y puede llegar a contaminar entre 500 y 1.000 litros de agua, por la mezcla de sustancias químicas que hay reconocidas en él: nicotina, pesticidas, metales, alquitrán o carcinógenos.

200 EUROS DE MULTA EN BRUSELAS

Mientras Madrid retrocede en su plan anticontaminación, Bruselas ha impulsado una medida para el próximo año que beneficiará a la mayoría y disgustará a los fumadores mal habituados.

El Ayuntamiento de la capital belga intentará evitar que las personas utilicen la calle como cenicero y, para ello, se sancionará con una multa de entre 50 a 200 euros a todos aquellos que tiren las colillas al suelo de cualquier lugar público. Para ello, se duplicará el número de agentes antitabaco en las calles y se instalarán más ceniceros urbanos. De la misma manera, se llevará a cabo una campaña de sensibilización y se repartirán ceniceros portátiles, para que no haya excusa.

La medida ha sido impulsada por la Zoubida Jellab de Los Verdes, un partido que ha subido con bastante notoriedad en Europa y es el más votado en la región del Manneken Pis. La concejala quiere evitar el aspecto de suciedad que dan las filas de colillas que deambulan por las calles y con las que se tienen que encontrar los visitantes. Además, asegura, su “impacto ambiental es muy fuerte”.

Además, recoger estas colillas corresponde a un gasto público y, por eso, Bruselas quiere que las empresas tabacaleras carguen con su parte de responsabilidad y paguen los servicios de limpieza, ya que en la ciudad se tiran alrededor de 10 millones de colillas al día.

MEDIDAS EN OTRAS REGIONES

Otras regiones ya han tomado medidas contra los fumadores incívicos y en Londres, por ejemplo, a los que se les ocurra tirar una colilla al asfalto serán multados con alrededor de 90 euros. En París, son algo más benevolentes y la multa saldrá por 68 euros, a diferencia de Lisboa, en donde la sanción puede salir por 250 euros, y Canberra (Australia) donde la broma le puede costar al fumador hasta 500 euros. Japón es uno de los países donde se ha tomado mayor conciencia en el asunto y en ciudades como Tokyo está terminantemente prohibido arrojar las colillas al suelo, además de fumar en cualquier espacio público, ya que los fumadores, en este país, tienen un espacio específico habilitado en algunas calles.

EN ESPAÑA

En nuestro país, ya hay lugares en donde se han puesto cartas al asunto. Desde el pasado verano, el Ayuntamiento de Getafe multa con hasta 750 euros a todos aquellos usuarios que no utilicen las papeleras dispuestas en la vía pública y tiren residuos al suelo, desde cáscaras de pipas hasta colillas.

La multa en Barcelona ronda los 90 euros y, en Madrid, la exalcaldesa Manuela Carmena intentó acabar con las colillas en las calles de la capital con el reparto de ceniceros de bolsillo y campañas de sensibilización, aunque bien es cierto que en las grandes ciudades de España sigue siendo casi tan corriente ver estos desechos esparcidos por el suelo, como ver a la gente fumar.

TIRAR UNA COLILLA DESDE EL COCHE

La penalización por tirar un cigarrillo por la ventanilla del coche mientras se conduce es más dura. Este año, el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya abrió el debate sobre la prohibición de fumar dentro de un vehículo con motivo del aumento de fumadores. El próximo año, incluirán una nueva ley de adicciones en la que se propondrá prohibir fumar dentro de los coches e, incluso, en paradas de transporte público e instalaciones deportiva.

Aunque muchos conductores fumadores lo hagan diariamente en España, la realidad es que no se pueden lanzar colillas por la ventanilla. No está prohibido por ley, pero, este simple gesto le puede suponer al conductor una multa de 200 euros y la pérdida de 4 puntos de carnet, ya que disminuye su atención en la carretera y puede poner en peligro al resto de conductores. Además, puede traer graves consecuencias para el medio ambiente, aparte de la contaminación, puede crear incendios forestales.

En este último caso, al conductor se le aplicaría una sanción que deja como una nimiedad los 200 euros de multa. Si se arroja una colilla desde el coche y se provoca un incendio, el conductor puede enfrentarse a una pena de hasta 6 años de cárcel.

El cigarro es un enemigo al que pisamos diariamente, ya deja de ser un peligro solo para el que lo consume, sino que es perjudicial para nuestra salud, nuestro entorno y hasta nuestra seguridad en la carretera. ¿Debería España tomar ejemplo de Bruselas y poner sanciones más severas para los que lo tiran a la calle?