Suecia: La basura como fuente de energía

No hay nadie que no haya escuchado en los últimos meses los preocupantes mensajes que lanzan las autoridades sobre el cambio climático y la contaminación que azota al planeta, cada vez con mayor fuerza.

Como parece que esto no era suficiente, ha tenido que ser Greta Thunberg – la niña de 16 años que se ha vuelto viral en redes por sus acalorados discursos de concienciación ecologista– la que tenga que recordar a la población mundial lo mal que va a ir el planeta si no somos determinantes con esto de la lucha climática.

Sin embargo, es muy significativo que la menor sea del país que ocupa el primer puesto en ejemplaridad climática desde unos años. Suecia lleva desde el año 2012 siendo el único país que ha puesto en marcha una innovadora propuesta en la lucha climática que consiste en convertir toda la basura que genera el país en energía.

Pero, ¿cómo funciona esta gestión de residuos? ¿Es tan fuerte la potencia de este sistema que debería servir de modelo para el resto de Europa?

DE RESIDUOS A ELECTRICIDAD

En 2012, Suecia consiguió reciclar el 96% de sus residuos, y el último informe compartido por las autoridades suecas señala que el país ha conseguido aumentar este porcentaje en un 4%. Es decir, Suecia ha alcanzado un 99% de reciclaje de sus residuos, una cifra nada despreciable que, hasta el momento, ningún otro país ha conseguido registrar.

EDUCAR, PREVENIR Y RECICLAR

Estos tres verbos son los tres pilares fundamentales en los que se han apoyado en Suecia para conseguir el porcentaje mencionado. Las autoridades creyeron que la concienciación climática parte, en mayor medida, de la educación de su sociedad. Y parece que no estaban muy equivocados.

Este modelo educativo ha alcanzado tal dimensión, que incluso existe una ley que establece que en cada zona residencial debe haber una estación de reciclaje.

A partir de la educación, parece que la prevención y el reciclaje vienen solos. Es decir, la comunidad sueca ya sabe cómo debe actuar para mantener estos buenos resultados para con la causa climática.

¿CÓMO FUNCIONA EL PROCESO DE CONVERSIÓN?

Pese a que pueda parecer un proceso complicado, no es así. De hecho, es bastante simple.

Gracias a la organización previa de los residuos en sus respectivas bolsas, una vez llegan a las centrales eléctricas, las máquinas dividen los residuos y cada uno de ellos es incinerado generando la energía que abastecerá a los hogares suecos.

Lo  más potente de este proceso es que se genera un 90% de energía, lo que se traduce en un abastecimiento completo tanto a nivel comercial como a nivel doméstico.

 ‘SOLUCIÓN FALSA’

Pese a los buenos resultados que parecen obtenerse de este proceso energético, los ecologistas califican este sistema de obtención de energía como una solución falsa.

Su definición se apoya en que, aunque se obtiene una gran cantidad de energía, las centrales eléctricas encargadas de realizar este proceso no son una fuente limpia, y que esto, lejos de favorecer al sistema ecológico, lo contamina aún más.

Ante esta acusación, el gobierno sueco parece que ha preferido hacer oídos sordos y no se ha pronunciado al respecto, aunque sí han manifestado que se respectan todos los estándares de calidad para con el medio ambiente.

IMPORTAR LA BASURA

Tal ha sido la instauración de esta política de reciclaje en Suecia que, aunque parezca increíble, se han quedado sin basura.

¿Cómo consiguen, entonces, continuar generando energía? La clave está en la importación. Suecia mantiene su compromiso con el medio ambiente y, al no tener una cantidad suficiente de basura por el alto rendimiento de sus centrales, el país ha decidido importar la basura desde otros países como Reino Unido o Italia con el objetivo de continuar su particular cruzada contra el medio ambiente.

EJEMPLARIDAD PARA EUROPA

El modelo de Suecia ha causado tal impacto en Europa, que ya hay algún que otro país que se ha puesto manos a la obra para implementar este modelo ambiental en sus fronteras.

Y ese país ha sido Noruega. Aunque Suecia será siempre el líder en esta temática, los noruegos han seguido el camino ecológico de los nórdicos y están alcanzando unos buenos resultados con las mismas prácticas empleadas por los suecos.

En el caso de Noruega – que cuenta con una sociedad muy preocupada por el cuidado de la naturaleza- han querido dar un paso más allá y trabajan también en la purificación del agua para hacerla potable, de tal forma que la mayor parte de los recursos – no solo los residuos- sean renovables.

Con estos modelos medioambientales tan exitosos, parece que lo que hace falta para luchar contra el cambio climático es que los ciudadanos remen hacia un mismo punto. Ya el resto, con ayuda de la parte institucional, vendrá solo.