La Unión Europea rechaza el plan del brexit de Johnson

Vamos directamente al choque de trenes. La Unión Europea no puede admitir un plan para salir de Europa de Reino Unido que lo único que consigue es allanar el camino para su aprobación por el Parlamento británico. El plan del primer ministro británico Boris Johnson no es aceptable para Europa en su estado actual. Serviría, estiman las instituciones europeas, como base de negociación para, con profundas modificaciones, tener un acuerdo que permita un ‘Brexit’ ordenado. El problema para Londres es que las modificaciones que quieren los europeos probablemente impedirán que el Parlamento británico lo apruebe. Se puede decir no de muchas maneras. A lo bruto o, como han hecho en las últimas horas las instituciones europeas, diplomáticamente para evitar aparecer como los que rompen la cuerda.

La Comisión Europea dijo que el plan es insuficiente. El presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, que habla en nombre de los otros 27 países del bloque, dijo que no terminaba de estar convencido y puso por delante del Reino Unido los intereses de Irlanda. Y el grupo de seguimiento del ‘Brexit’ en el Parlamento Europeo (que debe ratificar cualquier pacto) rechazó de plano el contenido del acuerdo propuesto por Boris Johnson.

Guy Verhofstadt, ex primer ministro belga y coordinador parlamentario del ‘Brexit’, decía que el Parlamento Europeo rechaza el plan de Boris Johnson porque “en su forma actual no puede ser ni siquiera la base para un acuerdo”.

Las instituciones europeas piden, como Dublín, que el gobierno británico publique todos los documentos de su plan. Estiman, como hace el primer ministro irlandés Leo Varadkar, que las promesas de Boris Johnson son incompatibles con los detalles de su plan. Boris promete, entre otras cosas, que no habrá frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, pero su propuesta incluye controles aduaneros que no pueden hacerse sin algo que si no es una frontera será lo mismo pero con otro nombre.

Los acuerdos de paz que acabaron con el terrorismo norirlandés en 1999 excluyen expresamente la posibilidad de volver a separar físicamente la isla de Irlanda. La solución de Londres a ese problema irresoluble es prometer que en el próximo año y medio, durante el período de transición, se encontrará una salida.

Bruselas se niega a ese juego de las promesas con un Boris Johnson que ha dado sobradas muestras de tener una mala relación con la verdad y con la palabra dada.

El calendario aprieta. Si de las actuales propuestas se puede ir hacia un acuerdo tendría que negociarse en apenas 10 días para que antes del 20 de octubre estuviera acordado y el Parlamento británico tuviera al menos 10 días para ratificarlo. El problema para el premier británico es que si acepta los cambios que quieren los europeos sus diputados probablemente rechazarán el acuerdo.

La diplomacia europea cree que el escenario más probable ahora mismo sería que Boris Johnson pida otra prórroga, la tercera, porque sus diputados no aceptan salir del bloque sin acuerdo como propone el premier. Londres ya abrió este viernes la puerta a esa posibilidad.

Las conversaciones siguen porque nadie quiere aparecer como el que acabó con la posibilidad de un acuerdo. El negociador británico David Frost está en Bruselas y este viernes se reúne con el negociador europeo Michel Barnier. Se han puesto como fecha límite el 11 de octubre, el próximo viernes.

Soy optimista por naturaleza pero lo que estoy viendo en política estos últimos años me desborda. Estoy seguro que todo el tema de Reino Unido y sus primeros ministros conservadores; Camerón, May y Johnson pasará a los anales de la historia por su enorme repercusión económica para su país y para toda la Unión…no exagero pero esta ruptura y solo esto podría acabar con cualquier recuperación económica europea…lo de EEUU con el “personaje” y lo de China con su comunismo capitalista lo vamos viendo poco a poco pero, ojo a todo lo que está pasando empieza a preocupar.