Macri baja a la calle

  • El presidente argentino aplica un formato de campaña similar al del PSOE de Zapatero, amigo del peronista Fernández.

  • A comienzos de los años 2000 el PSOE lanzó una campaña que acorraló al gobierno Aznar de la guerra de Irak

Buenos Aires. Mauricio Macri, ha lanzado el último tramo de su campaña con una acción electoral similar a las que ya practicaba el socialismo de José Luis Rodríguez Zapatero hace más de quince años, por las ciudades más importantes del país. Intenta impulsar su campaña y dar la vuelta al previsible resultado acercándose a la gente, en la calle.

En 2002, España llevaba 6 años bajo el gobierno del Partido Popular, del ultra conservador José María Azna, mientras la semilla de un nuevo PSOE empezaba a germinar con líderes jóvenes y desconocidos para la mayoría de los españoles tras la celebración del congreso socialista en el que se presentaron cuatro candidatos y que ganó un jovencísimo Rodríguez Zapatero, pronto conocido gracias al marketing político como ZP.

Bajo el liderazgo de Rodríguez Zapatero, comenzaban a trabajar para recuperar la confianza del partido, movilizar a sus militantes desilusionados, armar un equipo y una plataforma electoral que pudiera volver a conquistar a los ciudadanos en las elecciones municipales y autonómicas que se acercaban.

La crisis del Prestige – un petrolero hundido frente a las costas gallegas que provocó un vertido de fuel altamente contaminante -, el reclamo por el crecimiento del número de víctimas de violencia de genero no escuchado por el gobierno, las marchas por más derechos al colectivo LGTB, el rechazo a las reformas educativas, huelgas sindicales, etc. encendían la mecha del distanciamiento de la mayoría de los españoles con el gobierno del PP, por su insensibilidad y sordera y abriendo igualmente una evidente brecha generacional: el socialismo del PSOE volvía a conectar con las nuevas generaciones al mismo tiempo que el conservadurismo del PP aparecía anquilosado, prematuramente viejo.

Este descontento social iba en aumento, cuando José María Aznar decidió apoyar a Bush en la guerra de Irak, con el envío de tropas y una fuerte implicación diplomática dando lugar a lo que se conocería como el ‘trío de las Azores’, la foto de Durao Barroso, Aznar y Toni Blair respaldando a los Estados Unidos en la terrible aventura de Irak.

La guerra comenzaba a ocupar espacio en los medios, a enredarse en la política y en los debates de estado, se trasladaba a los ambientes de trabajo, las universidades, bares, a la cotidianidad de los españoles.

España estaba sensibilizada. Cada debate parlamentario sobre el tema, cada sesión de control al gobierno, no hacia otra cosa más que movilizar a los ciudadanos masiva y pacíficamente a las calles al grito de no a la guerra.

En Ferraz 70, sede de los socialistas, se trabajaba en silencio, preparando propuestas y estrategias, pero el divorcio del gobierno de Aznar con la gente acelero los tiempos de aparecer en la escena pública como un PSOE renovado.

En el equipo de expertos y asesores se manejaba con soltura un joven que ya había trabajado en las más altas esferas de un gobierno y conocía muy bien los entresijos del poder. La “viveza criolla” de un argentino, logro convencer a Zapatero y su entono de confianza, de que era el momento oportuno de ocupar el espacio y dar a conocer las nuevas caras escuchando esas nuevas demandas sociales.

Bajo el lema “Otra Forma de ser. Otra Forma de actuar” encabezados por Zapatero, Carmen Chacón, Fernando López Aguilar, Trinidad Jiménez, Pedro Sánchez, salieron a la conquista de la esperanza y con muy bajo conocimiento.

Gonzalo de Janin, fue una pieza clave en el diseño y ejecución de un modelo de campaña que revolucionaba el concepto de relación candidato-votante. Con el estilo de un maratón, barrio a barrio, sector a sector, calle a calle, empresa a empresa, un trayecto de cientos de kilómetros dando vueltas por la ciudad durante cientos de horas para escuchar, mostrar interés, tomar nota y escuchar a la ciudadanía.  La primera acción: una caravana que presentaba la ciudad de Madrid a la candidata Trinidad Jiménez para que ella conociera de primera mano las inquietudes y preocupaciones de la gente en su mismo espacio natural: trabajo, vivienda, etc. y así, con cercanía y en una relación directa, mostrar la voluntad de contribuir a resolver los problemas.

Mostrar cercanía, sencillez y humildad, en contraposición al PP que cada vez se encerraba más en sí mismo.

Jornadas de 70 actividades por semana. 10 actividades por día por día. Viajes en bus, en metro, visita a empleados estatales, a médicos, personas de la cultura, hogar de ancianos, colectivos LGTB.

Acciones que cada día tenían más seguidores a pie, más militantes movilizados, más repercusiones en los medios y esa otra forma de ser y de actuar de los referentes políticos de la izquierda cada día más instalada.

“A más sordera del gobierno, más escucha. A más distancia, más cercanía. No somos lo mismo, somos gente normal, que camina las calles, que anda sin escoltas, que frena en los semáforos. La gente lo tiene que saber” solía repetir a cada rato el argentino, que siempre andaba entre la gente, grabando a los candidatos con una camarilla digital, para registrar hechos curiosos de la relación de los candidatos con la gente, estudiarlos y también distribuir entre los medios después.

Este mismo sistema de campaña, es el mismo que estrenó ayer Mauricio Macri con el objetivo de volver a reconquistar una sociedad desilusionada en los 30 días finales de campaña.

La Macri maratón recorrerá 30 ciudades, una ciudad por día, de punta a punta del país y es la última carta con la que cuenta el presidente argentino para intentar volver a generar ilusión e ilusionarse con forzar una segunda vuelta.

Al PSOE le funciono, puede que para Macri ya sea tarde.