A pesar de que se encuentran entre los grupos de reptiles más antiguos, no sabemos tanto sobre ellas. Las tortugas son reptiles con caparazones duros que, cuando llegan a la edad adulta, les protegen de los depredadores, ya que muchas especies pueden esconder la cabeza dentro de ellos cuando son atacadas

Son animales de sangre fría y su tamaño varía según el tipo de especie. La tortuga más grande es la tortuga laúd, que puede pesar entre 272 y 680 kilos y medir alrededor de 160 cm de largo. La tortuga más pequeña es la tortuga cabo moteada, cuyo caparazón no llega a los 8 cm de largo y su peso no supera los 150 gramos.

De su tamaño también dependen los años de vida. Una tortuga pequeña puede vivir unos 30 o 40 años en contraposición con los 200 años a los que puede llegar una tortuga de Galápagos.

Pero lo más curioso es que su caparazón no está separado de su cuerpo. Su capa interna está conectada con el resto del esqueleto a través de varias costillas y vértebras y están compuestos de capas duras de queratina, la misma proteína que tenemos en nuestras uñas.