Lo que estamos viviendo no es de recibo

Vamos para tres meses y medio del inicio de un proceso electoral que afectó a los municipios, a una parte importante de las Comunidades Autónomas, al conjunto del Estado y a la Unión Europea. Es decir, fue un proceso electoral que afectaba al conjunto de las instituciones democráticas que nos hemos otorgado.

Previamente a este proceso, varios partidos políticos de la derecha  política estuvieron inundando los medios de comunicación escritos, y audiovisuales públicos y privados de requerimientos para que el Presidente legítimo y constitucional convocara elecciones, ya que le negaban el pan y la sal en su acceso al Gobierno. Estas exigencias se expresaban con insultos y descalificaciones como nunca se habían utilizado en el quehacer político en los últimos 40 años. Se creaba mal ambiente por doquier y se crispaba cualquier intervención. El ambiente denso lo hacía irrespirable

Los resultados fueron inequívocos e inapelables: el PSOE se erige como claro y rotundo vencedor de todos los comicios realizados con una cómoda distancia de votos populares y de escaños. No hay duda, hay un claro ganador pero… la victoria tiene un amargo epílogo: es claro ganador, pero de forma insuficiente para gobernar en muchos municipios, en varias CC.AA. y a nivel estatal.

Esta situación coloca de actualidad la ineludible necesidad de llegar a acuerdos entre varias fuerzas para conseguir los gobiernos. Allí donde los tres partidos de derechas sumaban, tras escenificar parodias y vodeviles diversos con personajes dignos de un entremés cervantino, firmaban acuerdos esperpénticos a los que los personajes de Valle Inclán se quedaban pequeños. Las derechas no tienen problema, quieren mandar a su manera y si además humillan a la izquierda, mejor. Así lo han hecho descalifican servicios y políticas públicas y lo llaman chiringuitos, reducen presupuesto para servicios y políticas públicas, incrementan la desigualdad y la pobreza, reaparecen actitudes y discursos machistas, retorna la censura de la cultura y de los artistas y, lo que es peor, persiste el insulto la descalificación personal hacia el ganador de las elecciones, evidenciando su rabia y su envidia sin paliativos.

Mientras esto sucede la izquierda a lo suyo, es decir: manifestar sus desacuerdos y sus vergüenzas, dar carnaza para el escarnio público desde una derecha corrupta y con apoyos filofascistas. En la izquierda hay un claro ganador que obtiene un 50% más de los escaños que tenía en la anterior legislatura y existe una segunda fuerza que pierde mucho apoyo popular y más de un tercio de los escaños que poseía. En esta situación la suma de las dos izquierdas es muy justa y sensu strictum no suman para una mayoría cualificada. Así que hay que buscar apoyo en otras fuerzas parlamentarias. Aquí se encuentra el meollo de la cuestión.

Hasta aquí una descripción de lo que sucedió y de su desarrollo posterior, otra cosa son los contenidos de lo acontecido y las actitudes. Dentro de la derecha el sainete arnichiano estaba servido y ellos, encantados porque el desenlace de los sainetes siempre es un tanto dulzón y pegajoso. La izquierda se ha transformado en un verdadero esperpento valleinclanesco al que la gente que se considera de izquierda les daba cierto rubor, cuanto menos. Los debates eran planos y con escaso contenido político, en ambos bloques, algunos cogieron marcheta y hasta 84 veces dijeron en su intervención parlamentaria, con intencionalidad descalificatoria,  la palabra “Plan” adornada por 36 veces de la pertenencia a una “banda”, así que entre una y otra osciló el “rico debate parlamentario” de la tercera fuerza política. La segunda fuerza política tenía bastante con lamerse las heridas de haber perdido el 50% de sus escaños. De la voxiferante podemos destacar que hizo lo que se esperaba de ellos y el sacar pecho:”pp y c’s han terminado por asumir nuestro programa”.

La izquierda… a lo suyo, es decir, zancadilla por aquí, exageración por allá; exigencias inadecuadas por aquí, cabreo reactivo por allá; un insulto que te lanzo, una descalificación que vomito; que quiero y no me das, no te doy porque no mereces…Es decir: no me fío de ti, ni yo tampoco de ti. Vamos que terminaba todo en un “no te ajunto”. Pobre, francamente pobre y decepcionante para los votantes de la izquierda.

Al parecer en Moncloa hay un estratega de pro que he tenido éxitos, pero se ha “colocado” con ellos, la borrachera de éxitos hace que digiera mal, muy mal, los triunfos obtenidos y resulta que la gestión de los éxitos es lo más difícil. En esa borrachera está arrastrando al Presidente de Gobierno y desde fuera se puede entender, pero posiblemente no integrar. Los militantes socialistas disciplinados acatan lo que ocurre, pero no pueden asumir lo que acontece.

El gobierno se precisa ya, es decir se está tardando en constituir. La negociación es ineludible entre la izquierda con claridad, basta ya de confusionismo que puede llevar a un diletantismo tremendo.

La derecha que haga lo que quiera, no va  a aceptar nunca ni a Pedro Sánchez ni a ningún socialista, lo han dicho por activa y por pasiva que no quieren nada con el socialismo, después de la moción de censura ganada y que desalojó al pp aún existe menos espacio.

El único caladero para el acuerdo se sitúa en la izquierda, en el conjunto de la izquierda y asumir críticas y ataques, sabiendo que es la acción de acoso y derribo al PSOE.

Un dato más: desde hace unas semanas la prensa de la caverna mediática de la derecha recalcitrante está defendiendo a UP, le justifican, le jalean. Lo malo no es que lo hagan, allá ellos con sus aparentes contradicciones, sino que haya sectores de UP que se crean que son sus aliados y se encuentren cómodos.

Es muy fácil hacer críticas de todo, muy fácil, de verdad, como muestra estas líneas escritas. Lo más difícil consiste en realizar una propuesta y es lo que voy a intentar realizar modestamente, desde un lugar de ciudadano motivado por la cosa pública, reconozco que me leerán los lectores fieles de la publicación y algunos más, desperdigados, pero quiero pensar en alto y poder seguir durmiendo con tranquilidad. Es posible que lo que voy a decir lo hayan leído o escuchado, pero voy a intentar unificarlo y otorgarle una entidad único y con sentido:

  1. No fiarse de las encuestas de opinión, provengan de donde provengan.
  2. No es posible que existan otras elecciones. La ciudadanía no lo aceptaría y la abstención batiría records, lo que haría un triunfo sonoro del trifachito, que lo lograría sin despeinarse.
  3. Dejar de lanzar llamadas a la derecha, no solo no es útil, sino que aleja el proceso comprensivo, ni van a votar a favor ni se van a abstener. No vale de nada llamar a épocas pretéritas. La derecha no piensa así, solo piensa en ella misma y lo hace sin ética ni estética. Es una vía muerta.
  4. Debe constituirse un gobierno de izquierdas ya, sin demora, cuanto antes. Esta opción comporta:
    1. Nombrar negociadores hábiles, sutiles, flexibles, no por puestos orgánicos, sino por capacidades negociadoras. Algunos ya está quemados.
    2. Negociación franca, con metodología clara y sin dobleces.
    3. Acuerdos sobre los contenidos programáticos mínimos de consenso y convergencia incluyendo, si es preciso, priorización de los temas y tempograma.
    4. La confianza no es un don sobrenatural ni una inspiración sobrevenida, es una propiedad que se construye con la relación mantenida, con la interacción positiva y el trabajo conjunto asertivo y no basado en las críticas, insultos ni descalificaciones mutuas.
    5. Constancia y discreción, dos características imprescindibles para el conjunto del equipo negociador para que se consiga un resultado positivo.
    6. Objetivo fundamental: conseguir la investidura del candidato socialista.
    7. El Presidente electo es que configura el Gobierno, es el responsable de los nombramientos y del funcionamiento integrado.
    8. No puede ni debe constituirse subgrupos en el gobierno, no es de recibo que exista un gobierno dentro del gobierno.
    9. Negociar las carteras que se van a crear, en el conocimiento que todas las carteras lo son del Gobierno de España, por lo tanto todas y cada una de ellas tienen su importancia y valor político y social.
    10. Tras cada reunión se aportará información pactada por el grupo y cada día rotarán a la hora de darla los integrantes del grupo negociador, sin realizar declaraciones fuera de lo acordado.
  5. No pueden existir exigencias inadecuadas por una u otra de las formaciones, al igual que se exige el cumplimiento constitucional hacia alguna izquierda, se debe aceptar el lugar real de cada quién en el aquí y ahora, no en el deseo ni en la fantasía o en interpretaciones cercanas a la demagogia facilona.
  6. La inteligencia de alguno de los líderes de la izquierda no está en cuestión, lo que se debate es la dimensión de la aplicación práctica de esa inteligencia que se les supone.
  7. Debe existir un plan, que no sea el que repite c’s, real para poder presentarlo y defenderlo con lealtad, es de mínimos pero es lo que se puede aplicar hoy.
  8. Reconocer que ese acuerdo que se consiga nos incluye a todos y todas con respeto a todas las opciones y, por lo tanto, a sus opciones. Hay que eliminar la tentación, sin duda alguna perversa, por la que se exige respeto si se cumple lo que yo pido. El hecho de negociar con sinceridad y claridad ya es, de por sí, respetuosa.
  9. Evitar sobreactuaciones y/o sobredimensionalizaciones ante los medio de prensa, ser cauto y precavido a la hora de hacer la narración o relato de lo que acontece en las negociaciones.
  10. Por muy delicado que sea un tema, baste que sea político, debe ser abordado, analizado y si separa, debiera ser “aparcado” para contemplarlo en otro momento.

El objetivo último es muy claro: abandonar que exista relatos ganadores y/o perdedores, lo que esperamos no es un relato descriptivo y superficial, sino un discurso elaborado con aspectos formales (relato) y de contenido político y social. Un relato busca partidarios o detractores, un discurso busca posiciones, debate, contraposiciones, elaboración de las contradicciones.

Ya está bien de postureo (relato) sin contenidos (discurso).