Carta abierta a Pedro Sánchez Pérez-Castejón

Estimado amigo y compañero Pedro:

Ahora ya ha pasado un día desde que se celebró el pleno de investidura con un resultado insatisfactorio para los anhelos que habíamos puesto muchos en su resultado. Es evidente que podemos hablar desde fuera de deseos y anhelos y que tú te encuentras totalmente involucrado en ello por haber dedicado tiempo, trabajo y dedicación a este menester.

Como ciudadano español y como socialista me queda darte las gracias por el coraje demostrado en todo este tiempo, no solo no estaban las circunstancias a favor, sino que surgían ataques por doquier, tanto a derecha como a izquierda. Tu resistencia a la hora de afrontar estos ataques es de agradecer, pues además has trasmitido entereza y una gran capacidad de recuperación. Al conjunto de estas características es a lo que técnicamente denominamos como “resiliencia”, que representa una forma de ser y de estar ante las dificultades de gran relevancia para superarlas y conseguir obtener un aprendizaje muy importante. A unos estos golpes vitales les quedan cicatrices con queloides, muy desfigurantes y con adherencia a planos profundos y a otras personas se puede observar una cicatriz lineal como si la sutura la hubiera realizado un cirujano plástico. Estos últimos son los más resilientes.

He seguido con detenimiento las sesiones de investidura y lo primero que llama la atención es que nadie comentó los puntos que proponías para el debate, sino que se limitaban a decir lo que, según cada uno de ellos, faltaba. Hay un matiz que quiero poner en este extremo: la investidura era la tuya, ellos no se presentaban a la investidura, luego lo lógico es debatir sobre las propuestas de quien se presenta. Aún así, a todos les contestaste con claridad y energía, sin responder a los insultos o pretendidas descalificaciones personales y, en segundo término, políticas. Ese era un aspecto curioso: existían ataques de tipo personal, en ocasiones con descalificaciones acerca de determinados aspectos personales que, cuanto menos, representaban una falta de respeto de magnitudes relevantes.

Es justo decir que aquel que habitualmente tenía fama de ser más superficial y bronco, resultó comedido, contenido y realizando críticas y propuestas bastantes pertinentes, desde su posición política. Fue un aspecto gratamente sorprendente.

Pero volvamos a la investidura. Se te vio serio y seguro de lo que querías trasmitir, incluso se notaba cómo superabas el cansancio de tantas horas concentrado y la tensión de las inciertas negociaciones con el grupo de Unidas Podemos (UP), quienes no mostraron la lealtad que se esperaba de unos socios preferentes.

Desde fuera se pueden decir muchas cosas, algunas con la deformación profesional que me caracteriza, lo asumo. UP pedía lo imposible y, sobre todo, pretendía la creación de un gobierno en paralelo dominado por un grupo que era el cuarto en las elecciones y a la baja en aprecio popular. Era evidente que no se podía aceptar, máxime con esa rigidez y actitud de certeza tan patente.

No obstante, la gente de izquierdas quedamos algo desilusionados. Siento decirte que esperábamos algo más de la actitud del PSOE y que alguna sobreactuación se podía haber evitado.

Como dirigente socialista destacaste por convicción y claridad, aunque a alguna gente no le hayas gustado. Quizá, en algunos momentos, surgiera esa respuesta tan tuya de autosuficiencia del que se sabe con la información suficiente. Tu gesto te delataba, así como tu tono muscular que se contraía en determinados momentos, es lógico.

Es importante, Pedro, recibir las interacciones de fuera de tu entorno. Eres un muy buen comunicador y existen tentaciones, posiblemente por exceso de celo, lo quisiera ver así, sí tentaciones de levantar una especie de empalizada imaginaria en torno tuyo por parte de tu entorno, y esta empalizada hace que sea muy difícil acceder al Presidente.

En esta dirección va el escaso contenido en torno a las políticas de salud (el incremento de alguna prestación o el abordaje lateral de algunos contenidos es francamente insuficiente) y su labor fundamental como núcleo de la cohesión social, pues es precisamente los contenidos de salud los que en la crisis han estado como emergentes de la desigualdad y de la disgregación social, incluido el incremento en la tasa de suicidios. Además la sanidad es algo clave en el discurso socialista, la joya de la corona en el estado de bienestar, y nos dolió mucho que se ofreciera como moneda de cambio para UP.

Pedro, disculpa, pero ya te comenté que me sale la deformación profesional en cuanto lo tengo a mano, pero queda dicho.

Quisiera decirte que muchos ciudadanos y ciudadanas de este país nos sentimos miembros de “tu banda”. Te recuerdo que cuando la gente en los debates no tiene argumentos insulta y florecen intervenciones para denigrar personalmente al interlocutor, así lo señalaba Sócrates, ni más ni menos.

Espero y deseo, Pedro amigo y compañero, que sigamos en la brega cotidiana, Mucha gente estamos agradecidos a tu gallardía y te deseamos, por el bien del país, que se llegue a un acuerdo razonable de la izquierda política. La frustración y desaire de la gente de izquierdas es muy relevante. Solventar este desfallecimiento, también es tarea socialista. Hay que seguir en la calle y que la empalizada protectora de tu entorno sea menos estricta.

Adelante. Un abrazo socialista.