El peligro del silencio obliga a los coches eléctricos a ser ruidosos

El sonido de los coches provoca, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), daños en la salud de las personas, como la pérdida de audición, ansiedad o estrés.

Ahora, los coches eléctricos que habían solventado esta problemática, y que no emiten sonidos, tampoco se salvan, ya que también pueden ser perjudiciales en cierta manera, pues los peatones o los ciclistas en muchas ocasiones no perciben que se acerca un coche porque no escuchan el motor.

A partir del pasado 1 de julio, ha entrado en vigor una nueva medida de la Unión Europea que obliga a estos vehículos silenciosos a emitir un sonido cuando circulen a menos de 20 kilómetros por hora y cuando den marcha atrás.

El sonido, eso sí, lo elegirán los fabricantes, aunque tendrá que ser similar al sonido de un motor tradicional y deberá estar entre los 56 y 75 decibelios.