La sobreinformación, nueva droga interactiva

El ser humano es ambicioso por naturaleza. Estar informado es una de las primeras preocupaciones de las personas, sin embargo, la adicción a la información en la red se está convirtiendo en un problema.

Según un estudio publicado en la revista PNAS, nuestro cerebro quiere y necesita recibir grandes cantidades de información, incluso sin importarle la calidad de ella.

Pero, esta necesidad de buscar contenidos de forma obsesiva puede tener efectos negativos, como por ejemplo la adicción a los teléfonos, o la revisión constante de las redes sociales para ver las nuevas notificaciones.

CURIOSIDAD OCIOSA

Ming Hsu, coautor del estudio, asegura que esta búsqueda incesante de información es lo que se conoce como curiosidad ociosa, es decir, consumir contenidos sin importar que su trasfondo sea útil o no. Ya no se busca información por su valor o por los conocimientos que pueda aportar, sino porque, simplemente, queremos saber.

Mientras que la información era antes el elemento de defensa más importante para el ser humano, ahora parece que se ha convertido en su peor enemigo, porque se ha transformado en una especie de droga interactiva.