Sudán, un país asediado por la violencia

La violencia no cesa en Sudán. Activistas de la oposición sudaneses aseguran haber recuperado decenas de cadáveres del río Nilo en Jartum.

Según informa Amnistía Internacional, esto ha ocurrido después de que las fuerzas de seguridad repriman «sangrientamente» las protestas y de que se produjera un aumento de los ataques por parte de miembros de la Fuerza de Respuesta Rápida (RSF). Se trata de una una fuerza militar especial aliada al antiguo gobierno de Sudán.

La organización humanitaria condena los hechos. Netsanet Belay, director para África de Amnistía Internacional, ha declarado que “Esta debería ser una semana de celebración en Jartum, mientras los residentes conmemoran el primer Eid al Fitr desde que terminaron los 30 años de reinado del terror de Omar al Bashir. En lugar de eso, mientras las fuerzas de seguridad recorren las calles matando y atacando a gente, la fiesta se ha convertido en un momento de miedo, conmoción y dolor”.

“Los médicos de Jartum han informado de que hasta 100 personas han muerto desde el lunes, cuando unas fuerzas que incluían a miembros de la RSF irrumpieron en los lugares de las protestas y abrieron fuego contra personas desarmadas. La cifra de muertes va en aumento mientras la RSF, la fuerza militar especial que mató, violó y torturó a miles de personas en Darfur, trae sus mortales ataques a la capital. La información que indica que se han arrojado cadáveres al río demuestra la total depravación de las denominadas fuerzas de seguridad.” ha añadido.

Además, insiste en que “la historia reciente de Sudán ha venido definida por la impunidad de los crímenes de guerra y otras violaciones graves de derechos humanos. Instamos al Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana y al Consejo de seguridad de la ONU a romper este círculo de impunidad y emprender acciones inmediatas para hacer rendir cuentas a los autores de esta violencia.”

Según recoge la organización humanitaria, la Fuerza de Respuesta Rápida (RSF) se creó en 2013 bajo el mando del Servicio de Inteligencia y Seguridad Nacional. Amnistía Internacional y muchos otros grupos de derechos humanos han documentado graves delitos cometidos por la RSF en el pasado: entre otras cosas, en el contexto de las campañas de contrainsurgencia en Darfur.