La inflación desaparece en los EEUU por primera vez en la historia

El rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años ascendió a 2.519% (cayó 8 puntos en un día), mientras que los bonos a 3 meses treparon a 2.478% (aumentaron 8 puntos el mismo día), lo que implica que la tasa de retorno que ofrecieron fue superior a la de los títulos a 2 y 5 años.

 

Esto significa que el nivel de rendimiento que ofrecen hoy los títulos del Tesoro a 3 meses y a 5 años se ha invertido, aunque todavía se mantiene, y esto es muy llamativo, una brecha de 4 puntos entre los de 3 meses y los de liquidación decenal.

Equivale a decir que la tasa de inflación en EE.UU. ha disminuido estructuralmente y tiende a la insignificancia: su verdadero nivel sería hoy 0,5%/1% anual, no 1,8% como pretende la Reserva Federal.

 

En esto coinciden la Reserva Federal de Nueva York y el Bank of America Merril Lynch, que advierten que el indicador financiero crucial de EE.UU. no es el rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años, sino el hecho históricamente novedoso de la virtual desaparición de la inflación.

 

En términos económicos, la inflación desapareció de EE.UU. Lo que ha ocurrido allí en materia de precios al consumidor es un fenómeno de nuevo tipo, una novedad cualitativa. Esto sucede en la mayor economía del mundo, que ha sobrepasado un PIB de más de 20 billones de dólares el último año, la primera vez que esto ocurre en la historia del capitalismo mundial.

No es simplemente que el aplanamiento/inversión de la curva de rendimiento de los títulos del Tesoro haya perdido completamente capacidad predictiva: se presumía que una situación de este tipo adelantaba la emergencia de una recesión en los siguientes 18 meses. Alan Greenspan rechazó esto en 2005.

 

Algo más profundo y estructural ocurrió en EE.UU, que modificó incluso la economía mundial. Por eso el gobierno de Trump le reclama a la Reserva Federal bajar las tasas de interés no menos de 50 puntos básicos; y le pide hacerlo de inmediato para enfrentar la desaceleración global.

 

La inflación norteamericana no sólo es bajísima en los últimos dos años, sino que se reduce sistemáticamente, lo que es más importante; y esto coincide con una tasa de crecimiento de 3,5% en 2018, y un nivel de inversión que aumentó más de 11% entre 2017 y 2018, al tiempo que la pauta de consumo es récord en la historia estadounidense.

 

EE.UU. recibió más de 11 billones de dólares de inversiones en 2017 y 2018, ya sea directas o indirectas; y más de 60% de ese total se realiza en “capital intangible” (reorganización empresaria + “capital humano”), que es el propio de la nueva revolución industrial (informatización completa de la manufactura y los servicios) en un país capitalista avanzado, como es el sistema estadounidense.

Esto ocurre cuando la economía mundial se ha desacelerado, ante todo en Europa y los países emergentes; y en China, que es la excepción, tras haber caído 0,2% en el último trimestre de 2018, se ha recuperado ahora en un porcentaje superior, y crecería entre 6,2% y 6,5% anual este año, el mismo nivel de los últimos 14 trimestres.

 

Más de 300 compañías norteamericanas se tornan públicas (cotizan en Wall Street) en abril de 2019, récord histórico; y las acciones de la bolsa neoyorquina y del mundo (FTSE All World Index) han aumentado 350 puntos en los últimos 2 meses, la mayor alza desde 1999. También han crecido los salarios reales de los trabajadores estadounidenses (+3,4% anual en los últimos 3 meses), el nivel más elevado de la última década.

 

Lo notable es que la creación de puestos de trabajo en EE.UU. ha sido de 190.000 empleos por mes entre 2017 y los primeros 3 meses de 2019, con la particularidad de que 73% de los que han logrado un empleo en los últimos 6 meses provienen de las afueras de la fuerza de trabajo y no de las filas de los desocupados, que es ahora de 3,7%, y tiende a extinguirse.

 

UNCTAD (Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo) estima que las transnacionales estadounidenses repatriaron más de 2.4 billones de dólares en 2018, y que esta cifra extraordinaria modificó las corrientes de fondo de la economía mundial, ante todo en materia de comercio e inversiones.

Esto sucede cuando China está en pleno proceso de conversión de su ahorro doméstico (13 billones) en ahorro global; y este fenómeno histórico, que es el signo de la época, ha provocado las tasas de interés más bajas de la historia, con una tendencia nítida a la hiperliquidez y a la desaparición de la inflación como hecho significativo. El sistema financiero internacional es hoy 11 veces la economía real, y esta relación se multiplica por 2 o 3 en los próximos 5/10 años.

 

La capacidad de ahorro de la República Popular está en su fase inicial. La economía digital china, sinónimo de la nueva revolución industrial, ya representa 38% del PIB (6.3 billones) y crece 18,6% por año, lo que significa que superaría 40% del producto en 2020.

 

Para pensar lo nuevo, primero hay que pensar de nuevo en esta economía global.