¿Cuál es el origen de la palabra ‘salario’?

La sal un día marcó la economía mundial e incluso fuera empleada como instrumento para pagar por bienes y servicios.

 

Un mineral muy valioso

 

La sal se ha considerado un bien muy valioso a lo largo de la historia. Un ejemplo de ello es el papel que desempeñaba en el Antiguo Egipto.

Los egipcios utilizaban la sal para conservar alimentos como el pescado, que abundaba en el Nilo. Gracias a este método, las cuantiosas capturas a orillas de este río veían extendida su fecha de consumo y, por tanto, su utilidad para el comercio tanto interior como exterior.

En la antigua China este mineral también cobró un gran protagonismo. Tanto es así, que una de las primeras referencias tributarias que encontramos tiene que ver con un impuesto a la sal que estableció el emperador chino Hsia Yu en el año 2200 a.C.

 

Rutas de la sal y… ¿salarios?

 

Tal vez un buen ejemplo de la importancia que ha llegado a tener la sal en la economía sean las rutas que se establecieron en torno a ella. Este tipo de vías florecieron por todo el mundo conocido en la antigüedad. Una de las más transitadas transcurría entre Marruecos y Tombuctú (Malí) a través del Sahara. Otra ruta marítima conectaba las salinas egipcias con la Antigua Grecia, atravesando el Mar Mediterráneo y el EgeoHeródoto también describió una ruta comercial que unía los oasis de sal en el desierto libio.

Precisamente una de estas rutas se cita frecuentemente como el origen del término salario. Esta palabra la empleamos hoy en día para referirnos a la cantidad de dinero con la que se retribuye a los trabajadores por cuenta ajena.

La Vía Salaria, una de las más transitadas que conducía a la Antigua Roma, era utilizada por comerciantes que llevaban carros tirados por bueyes llenos de sal que subían el río Tíber procedentes de las salinas de Ostia. Se dice que los soldados romanos que vigilaban esta ruta cobraban parte de su retribución en sal, un concepto conocido como salarium argentum.

 

La sal como dinero

 

A lo largo de la historia existen varios ejemplos del uso de la sal como dinero. Es el caso de la Antigua Grecia, donde se intercambiaba este mineral por esclavos.

También en la Edad Media se empleaba la sal como moneda. Marco Polo registró este uso del mineral en la provincia de Yunnan. No solo eso: la sal se llegó a intercambiar por oro en el Tíbet y en la provincia de Caindu.

Otro ejemplo reciente del uso de la sal como moneda aparece en Etiopía en la Era Moderna. Un famoso libro de viajes del siglo XVII escrito por John Ray describe cómo los etíopes no utilizaban moneda acuñada como los europeos para pagar por las mercancías. En cambio, empleaban sal reducida a pequeñas piezas cuadradas que se parecían a pastillas de jabón.

Pagar con sal, tal y como afirman en el blog de CaixaBank, fue una costumbre que se mantuvo durante siglos en Etiopía, ya que otros autores mencionan que la moneda básica en el país consistió en barras de sal de medio kilo denominadas amoleh  y cuyo uso se extendió hasta principios del siglo XX.

El papel de la sal en la economía ha sido muy importante y también desconocido en la actualidad. Sin duda, contemplar un humilde salero encima de una mesa tiene muchas más connotaciones de las que sospechamos.