Del camino hacia una nueva Atención Primaria de Salud

El prestigio internacional del sistema sanitario español es muy evidente, dentro de la complejidad de los temas que se evalúan en tres de ellos España se sitúa en el liderazgo inequívoco: la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), el sistema de formación de especialistas (el conocido como sistema MIR) y la organización de la Atención Primaria de Salud (APS). En cualquier país del mundo se hubiera colaborado a enriquecer y mejorar estas tres perlas que enriquecen la joya de la corona de los pilares del Estado de Bienestar.

 

El Sistema Nacional de Salud (SNS), alumbrado en la Ley General de Sanidad (LGS) establecía que la puerta de entrada al sistema de atención era la APS. Tras un periodo de definición e implementación del sistema habría sido lo lógico que  se hubieran establecido puntos de mejora y de perfeccionamiento del sistema.

 

Se pensó que al transferir a las CC.AA. la sanidad mejoraría la gestión y la organización de las actividades sanitarias y comunitarias de los profesionales de la APS. Pero con el paso del tiempo se ha podido constatar que no ha sido así y que, en algunos lugares, se habían dado pasos hacia atrás de una forma muy manifiesta.

 

Presupuestariamente los fondos para Sanidad suponen en torno al 45% del presupuesto de las CC.AA., con lo que es la partida presupuestaria mayor, sin embargo el impacto político no va parejo a esta importancia. Dentro de las partidas presupuestarias la más importante se dedica a pagar los sueldos de los trabajadores sanitarios (30-35%) y por actividad sanitaria los hospitales y el gasto de farmacia son muy superiores a los fondos destinados a la APS.

 

El paso del tiempo modificó el perfil de trabajo en la APS y de realizar actividades asistenciales, preventivas y comunitarias se fue pasando, lenta pero constantemente, a realizar solo las actividades asistenciales donde predominaba una parte importante de solventar la burocracia que se generaba. A medida que avanzaba esta involución, crecía el descontento de los profesionales sanitarios en APS.

 

La crisis económica afectó de forma muy especial a la sanidad y, en concreto, a la APS no había contratos para reponer las bajas, ni las jubilaciones, los presupuestos de mantenimiento de los dispositivos se recortaron, las consultas se masificaron y la asistencia a los servicios de urgencia se incrementaron y con ello el coste asistencial se hizo ineficiente, la prescripción de fármacos se incrementó y con ello el presupuesto de farmacia se disparaba. Los recortes eran un hecho en todos los sectores de la APS.

 

El Ministerio de Sanidad, con el razonamiento establecido por el que se justificaba diciendo que la gestión de la sanidad estaba transferida a las CC.AA, pues no hacía nada. El deterioro se incrementó y el malestar de los trabajadores de la APS estalló en forma de conflictos puntuales en Galicia, en Castilla-León, en Cataluña, en Madrid… en todos estos lugares se pretendía negar lo evidente: la APS estaba en una profunda crisis. Los sucesivos Ministerios de los Gobiernos del pp ni se inmutaban, “la sanidad estaba transferida”.

 

Tras la constitucional moción de censura el Ministerio del Gobierno Socialista inicia una reversión de algunas medidas puestas en marcha por el pp. Pero, de forma muy patente y necesaria, toma el liderazgo de planificación, coordinación y armonización que le otorga la LGS y la Constitución. Sin ningún complejo se pone a liderar el análisis y las posibilidades de cambio para la APS.

 

Esta forma de asumir el liderazgo por parte del Ministerio de Sanidad actual podría haberse hecho de forma autónoma, pero ha preferido seguir otro camino: la vía participativa. Se constituyen dos Comisiones para elaborar propuestas de mejora en la APS y pone al frente a dos destacados líderes profesionales. Los trabajos de estas comisiones dan lugar a un documento ministerial, es evidente que basado en los trabajos de esas comisiones, pero no es el acta, porque es un documento ministerial.

 

Tras la presentación del documento se establece una serie de consultas a otros colectivos y foros implicados, tanto profesionales como de usuarios, sindicales y políticos, incluido el Consejo Asesor del Ministerio al que se convoca de forma extraordinaria con suma rapidez y para estudiar monográficamente la propuesta. Luego siguen las consultas hasta finalizar en el Consejo Interterritorial del SNS. Todo se ha hecho en un tiempo corto para ser eficaces y eficientes, era su gran responsabilidad.

 

Cada uno de estos colectivos ha analizado el documento desde su perspectiva y ha sugerido sus puntos de mejora a ese documento que define una estrategia de cara a la actualización de la APS tras años  de parálisis.

 

La transformación de la APS es algo más que los tiempos de duración de las consultas o los cupos, ambas cosas son importantes, pero son una parte. La organización de la APS requiere incluir nuevas posibilidades diagnósticas y para el abordaje terapéutico. También precisa no perder la perspectiva de la prevención y promoción de salud y del trabajo comunitario, así como la colaboración y coordinación con otros niveles asistenciales (especialidades, hospitales…) y todo ello visto desde la intervención sobre los determinantes de salud (factores del entorno, estilos de vida, factores biológicos y factores del sistema sanitario), lo que amplía de forma muy relevante la visión del ejercicio en APS.

 

Es fundamental desbloquear los recortes que ha sufrido la APS durante los años de la crisis, pero además es preciso volver a considerar la financiación y la sostenibilidad del sistema, sabiendo que es un punto fundamental, pero no el único. Las CC.AA tienen mucho que decir, algunas gestionadas por el pp lo dicen actuando: no les gusta esta organización y favorecen, por acción u omisión, otras alternativas. Galicia y Castilla-León son el paradigma de esta labor de “oposición” a la labor del Ministerio, su actitud era esperada, primero porque niegan su inacción, su autocrítica está bajo cero. Posiblemente a estas CC.AA no les gusta que el documento haya sido participativo y muy debatido, aportando contenidos desde diversos colectivos y diferentes sensibilidades, evidentemente es una propuesta de otro tipo de lo que esperaban. El Ministerio ha asumido su liderazgo y les ha puesto ante sus ojos sus deficiencias en la gestión, lo ha hecho con planteamientos de profesionales y colectivos diversos que incluían los usuarios.

 

Nadie puede arrogarse la paternidad exclusiva del documento de la estrategia en APS, todos los que hemos participado hemos puesto aspectos y contenidos para el debate y el Ministerio ha asumido la responsabilidad del liderazgo y de hacer la síntesis en el documento elaborado. Es evidente que habrá colectivos que pueden señalar que no se han incluido todas sus propuestas, algunos hasta podrán querer auto-excluirse de esa elaboración, son libres de hacerlo, pero no cabe duda que han sido escuchados y sus propuestas se incluyen, aunque sea de forma sucinta e incompleta según su perspectiva, pero este documento formula las líneas generales de y para el nuevo abordaje estratégico de la APS. Ahora toca adecuarlo a cada realidad concreta en cada una de las CC.AA, implementar esos cambios, desarrollarlos y consolidar las nuevas intervenciones de todo tipo.

 

El Ministerio ha cumplido con retomar su liderazgo en la APS, los contenidos concretos están por establecerse con la colaboración de todos nosotros.