Las claves del genocidio de Ruanda

El 6 de abril de 1994, el avión en el que viajaba el entonces presidente de Ruanda, Juvénal Habyarimana, fue atacado por un misil poco antes de aterrizar en la capital del país, Kigali. Murió en el acto y su asesinato desencadenó en el peor genocidio cometido en la historia reciente de África.

Apenas duró 100 días y causó la muerte de casi un millón de personas, la mayoría de etnia tutsi a manos de hutus. Una barbarie «planificada, sistemática y metódica», cometida por los hutus según denunció la ONU. Estos días el país rinde homenaje a las víctimas en distintos actos conmemorativos para evitar que vuelva a ocurrir lo sucedido.

Orígenes étnicos del conflicto de Ruanda

Ruanda es un país situado en África Oriental y es una excolonia belga. Su población está compuesta por un 85% de habitantes de etnia hutu y un 15% por tutsis. Es una nación de unos 12 millones de habitantes.

Las primeras confrontaciones étnicas se originaron cuando Ruanda se encontraba bajo mando alemán en 1984. Después, el país pasó a ser controlado por Bélgica a partir de 1916.

Durante ese periodo se produjeron las primeras divisiones políticas entre hutus (agricultores) y tutsis (pastores). Todo debido a las políticas coloniales que otorgaban más y menos poder a las dos etnias.

Sin embargo, los hutus vieron reforzada su posición con la llegada al poder mediante un golpe de estado en 1973 de Juvénal Habyarimana. Los tutsis nunca lo aceptaron.

Asesinato del presidente

El 6 de abril de 1994, el avión en el que viajaban los presidentes de Ruanda, Juvenal Habyarimana (hutu), y de Burundi, Cyprian Ntayamira, fue alcanzado por dos misiles en el momento en que se disponía a aterrizar en el aeropuerto de la capital de Ruanda. Ambos líderes murieron en el acto.

Horas más tarde comenzó la barbarie. Los tutsis fueron masacrados por los hutus. Murieron cerca de un millón de personas en un corto periodo de tiempo. Desde abril a junio. Los tutsis fueron aniquilados a machetazos por las milicias hutus. Según datos proporcionados por la ONU, más de 250.000 mujeres ruandesas, sobre todo tutsis, fueron violadas.

El fin de la barbarie tuvo lugar a mediados de julio con la formación de un Gobierno de Unidad Nacional con Pasteur Bizimungu (hutu) como presidente y Paul Kagame (tutsi) como vicepresidente.

Resolución del conflicto 

Naciones Unidas consideró en noviembre de 1994 que el genocidio ruandés supuso un «grave atentado contra la paz y la seguridad internacional». Se creó un Tribunal Penal Internacional para Ruanda. El objetivo: la persecución de los líderes e instigadores del genocidio.

Una vez normalizada la situación, los tribunales ruandeses iniciaron varios procesos en contra de inculpados por cometer las graves violaciones de los derechos humanos. Más de 700 personas han sido condenadas por genocidio. Sin embargo, a día de quedan por esclarecer muchos de los asesinatos cometidos.