El agua: principal fuente de conflicto en los Altos del Golán

Se encuentra en un lugar privilegiado y de gran importancia geoestratégica. La meseta de los Altos del Golán tiene una amplia visibilidad fronteriza de cuatro países: Líbano, Israel, Jordania y Siria. Pero el Golán no es solo esencial por su ubicación, es además rica en recursos hídricos.

Una parte importante del territorio es verde y montañoso, en una región marcada por la aridez y con grandes extensiones desérticas.

Con una superficie de 1.800 kilómetros cuadrados, a sus pies se ubica el valle de río Jordán y el mar de Galilea, una de las zonas más fértiles de la región. Al este el valle de Raqam y al sur el río Yamuk. El agua que desciende por el bíblico río Jordán, nace en las estribaciones del monte Hermón.

Monte Hermón

El monte Hermón sirve como frontera entre Israel, el Líbano y Siria. Desde la Guerra de los Seis Días las laderas sirias se encuentran bajo control israelí.

Es el pico más alto de Israel y capta una gran cantidad de precipitaciones, con nieves estacionales en gran parte del año, que alimentan ríos y aguas subterráneas que proveen a Israel de un tercio del agua que necesita.

Control de las fuentes del agua

El control de las fuentes de agua dulce y el recorrido de los ríos ha sido el principal objetivo de Israel.

Para los israelíes no fue suficiente que unidades de la UNDOF, Fuerza Observadora de la ONU, fueran desplegadas para la seguridad en 266 kilómetros cuadrados de frontera y tierra de nadie entre Siria e Israel, cumpliendo el acuerdo de armisticio de 1967 conocido como la Línea Púrpura.

Así, desde la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel controla el territorio y el origen de las aguas que recorren el Golán, y que anexionó en 1981 de forma unilateral, sin el reconocimiento de la comunidad internacional.

La decisión de Trump sobre el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán abre una brecha a la posición mantenida por Naciones Unidas desde hace 52 años.

En el Golán están asentados cuatro pueblos árabes: Majdel Shams, EinQiniyye, Masade y Buqata, poblados por unos 27.000 sirios, en su mayoría drusos, y una treintena de asentamientos judíos, en los que habitan unos 20.000 israelíes y que viven de la agricultura.