El sueño del diablo: El psicópata no está loco. (Capítulo II)

Cuando escuchamos a un psicópata hablar de sus crímenes con absoluta frialdad, tanto alejamiento de un acto de barbarie como matar a sangre fía pareciera estar dibujando una personalidad trastornada. Pero no se trata de un alucinado que recibe mensajes del interior de su mente ni tampoco del más allá. Actúa a plena conciencia, la suya, donde no cabe ninguna emoción.

El psicópata sabe lo que hace, lo quiere hacer y, además, pone a trabajar toda su voluntad para hacerlo. El psiquiatra Rober D. Hare asegura que “carecen de todas las cualidades que permiten a un ser humano vivir en armonía social”. Ninguno de ellos acudirá nunca a una consulta, dado que no se consideran enfermos”.

Una opinión contrastada por todos los peritos judiciales -psiquiatras o psicólogos- que trabajan a diario con ellos. Los psicópatas no están locos. La psicopatía despareció como enfermedad mental del catálogo de la Organización Mundial de la Salud en 1992. Eso no quiere decir que no sufran un profundo trastorno de comportamiento y que existan componentes genéticos que definen su personalidad, que los predisponen para el mal.

El cerebro del psicópata no procesa las emociones

Los escáneres cerebrales de los psicópatas son diferentes al de otros criminales. La zona límbica, aquella donde se gestionan las respuestas emocionales, cuando son sometidas a un escáner no cambia de color como resultado de un estímulo (un recuerdo doloroso, por ejemplo).

Unas diferencias ‘biológicas’ que los hacen diferentes. Son sujetos fríos, que no procesan las emociones. Existen hasta 20 marcadores que definen los rasgos de personalidad del psicópata, pero sin duda, el más significativo es su falta de empatía.

A partir de este hecho diferencial se va construyendo la personalidad del psicópata, cuya segunda característica principal es que no les importa mentir. Viven entre la mentira, la que ellos construyen para poder conseguir su objetivo.

“Mírame con desprecio, verás un idiota. Mírame con admiración, verás a tu señor. Mírame con atención, te verás a ti mismo” (Charles Manson).