El sueño del diablo: El psicópata como ‘asesino en serie’. (Capítulo V)

“Cuando veo a una mujer bonita en la calle, un lado de mí, dice, “que chica tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella”, pero otra parte de mí se pregunta cómo se vería su cabeza pinchada en un palo”. Así se refería a sus crímenes Edmund Emil Kemper, el asesino de las colegialas en una estremecedora entrevista.

¿Quién o qué le impide comprobarlo?

Básicamente nada, porque su ausencia de empatía y su carencia emocional les impide tener miedo o remordimiento por sus actos. el miedo sin duda lo infunden a los demás cuando los medios de comunicación se hacen eco de sus crímenes. Ahora bien, ¿existe una frontera entre el psicópata integrado y el criminal? o dicho de otra manera ¿cuando sufren la metamorfosis en criminales?

Se desconoce cuando se enciende ese interruptor. Un secreto que ellos guardan celosamente. Tanto, que hasta su entorno más inmediato se escandaliza cuando sale al exterior todo su historial delictivo. Pareja, vecinos, compañeros de trabajo no lo pueden creer. No son capaces de entender como esa persona afable, cariñosa y hasta sobreprotectora esondía a un lobo vestido con piel de cordero.

Ahora bien, una vez descubiertos, sacan a relucir su vanidad. Una vanidad de psicópata que se apropia de cualquier delito que presuma pueda darle notoriedad.

Aparentemente, su carrera criminal se trunca cuando son condenados y entran en prisión. Habitualmente tras un proceso de investigación policial donde se encuentran pistas de sus conductas futuras buceando en sus conductas pasadas

Curiosamente, no todos los crímenes son del agrado de psicópatas, por mucha barbarie o notoriedad que puedan alcanzar con su comisión. De momento, el terrorismo, está vedado a sus características.

El psicópata criminal es difícilmente reinsertable

No siempre quedan recluidos a perpetuidad, bien por la naturaleza de sus crímenes o bien por los diferentes Códigos Penales de allá donde son juzgados pueden volver a pisar la calle o eludir el confinamiento en un centro psiquiátrico.

Entonces… ¿se pueden reinsertar?

Ese es el gran debate sobre el psicópata que nadie se atreve a confirmar