Sánchez da el paso

Con la solemnidad que merecía el momento, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, anunció el final definitivo de la legislatura -iniciada con Rajoy en La Moncloa – tras nueve meses de gobierno socialista e inmediatamente después de que el Congreso de Los Diputados pusiera fin al deseo de aprobar los Presupuestos Generales del Estado, en los que tanto empeño había puesto. La cita con las urnas será el 28 de abril.

Criticó Sánchez la estrategia de las derechas, los cordones sanitarios, la política de bloqueo

Sánchez acudió al encuentro con los medios, y con el país, tras reunir al Consejo de Ministros de forma extraordinaria y comunicar su intención al Rey. Desgranó en su comparecencia las iniciativas gubernamentales que han traducido en trece leyes y una veintena de reales decretos, propuestas de regeneración democrática, consolidación y redistribución del crecimiento para mitigar las desigualdades acrecentadas tras siete años de gobierno de la derecha, y la voluntad de diálogo para gobernar, más allá de las ideologías, para la mayoría.

Criticó Sánchez la estrategia de las derechas, los cordones sanitarios, la política de bloqueo, y de uso partidista de las herramientas parlamentarias aprovechándose de su mayoría en la mesa del Congreso para practicar el filibusterismo que siempre acompaña a las estrategias de crispación.

Sánchez pone fin a la legislatura en un momento crítico para las derechas y la extrema derecha, tras el fiasco en la madrileña Plaza de Colón y la indeseada foto de Rivera junto a Casado y Abascal dejando retratada la realidad del pacto andaluz y su evidente dimensión nacional. A la insistencia permanente de convocatoria electoral y al desastre en la negociación con los nacionalistas catalanes, Sánchez, una vez más calculador y estratega, a respondido estableciendo el calendario más favorable para los socialistas en un circuito político que contempla otras tres citas con las urnas tan solo con un mes de diferencia.

La respuesta de los partidos siguió el guión elaborado desde hace nueve meses

La respuesta de los partidos siguió el guión elaborado desde hace nueve meses, cuando la moción de censura dejó abierta la expectativa de elecciones sin fecha conocida pero siempre pendiente de cualquier movimiento táctico de Sánchez. Casado cumplió con el mismo papel que ejercita desde su elección interna al frente del PP: virulencia verbal, seguridad en sí mismo, ataques inmisericordes al Gobierno, etc. Rivera trató de aprovechar la oportunidad para tratar de empezar a escorarse un poco al centro, aunque su connivencia con VOX lo hace poco creíble, diciendo que el nunca pactaría con Sánchez, pero sí con un PSOE postsanchista. Podemos, en su peor momento, trató de aprovechar la oportunidad para atribuirse el giro social del Gobierno llegando incluso a decir que ellos eran los artífices reales de la moción.

La campaña ha empezado.