Traición a la democracia española

Los pactos suscritos por el PP de Pablo Casado y el partido Ciudadanos de Albert Rivera con la formación franquista VOX constituyen una de las agresiones más graves infligidas sobre la joven democracia española en sus cuarenta años de vida.

Cuarenta y tres años después de muerto el dictador Franco, Casado y Rivera han decidido normalizar la reentrada del franquismo en las instituciones españolas a cambio de su participación en el reparto de cargos tras las elecciones andaluzas.

Hace cuarenta y tres años, en España se encarcelaba a los ciudadanos por sus ideas políticas, no existían los derechos de reunión y asociación, y las mujeres tenían que pedir permiso a sus maridos o a sus padres para solicitar el pasaporte o abrir una cuenta bancaria. Con su pacto en Andalucía, PP y Ciudadanos blanquean a los herederos de franquismo, enemigos de la democracia española y amenaza para los derechos y las libertades de los españoles. Se trata de una auténtica traición a España y a los españoles de hoy y de mañana.

Con el pacto que busca rehabilitar al franquismo en la política española se rompen los grandes consensos que han cimentado nuestra convivencia democrática, a la vez que se abre una brecha profunda en nuestro régimen de derechos y libertades.

Además, con este acuerdo vergonzante, PP y Ciudadanos arrojan a nuestro país al lado más oscuro de Europa, ese lado en el que se promueven los sentimientos antieuropeos de la xenofobia, el machismo y el ultranacionalismo. Mientras las fuerzas democráticas europeas tratan de contener y aislar a la extrema derecha, Casado y Rivera se desmarcan de sus compañeros Merkel y Macron dando alas a los socios españoles de Le Pen y Salvini.

El franquismo de VOX reivindica hoy la vuelta al “Estado unitario” vigente entre 1939 y 1975, durante la dictadura del general Franco, mientras rechaza la España de las Autonomías que, pese a sus dificultades, ha conllevado desarrollo, autogobierno y libertad de identidades en todos los territorios de nuestro país.

Los franquistas de VOX cuestionan los fundamentos de nuestro Estado de Bienestar, promoviendo la abolición del sistema público de pensiones, los recortes en la cartera de servicios de la sanidad pública y la generalización de los cheques escolares, en detrimento de la enseñanza pública. La bajada de impuestos a los sectores sociales más pudientes que propone el partido de Santiago Abascal resulta incompatible con la financiación suficiente del gasto social.

VOX retoma la ideología franquista anti-igualitaria en relación a los derechos de la mujer, arremetiendo contra las organizaciones feministas y proponiendo la derogación de la ley que establece medidas contra la violencia de género.

El franquismo de VOX cuestiona la vocación europeísta de la democracia española, reivindicando la vuelta a las relaciones internacionales de carácter bilateral y negando la participación de nuestro país en las instituciones europeas.

Los dirigentes de VOX promueven los valores de odio al diferente y al extranjero que sustentaron la dictadura franquista durante cuarenta años, frente a los valores de igualdad, libertad, solidaridad y tolerancia que establece la Constitución de 1978 y que conmemoramos en estos días.

Muchos votantes y militantes de PP Y Ciudadanos se avergüenzan hoy de los pactos que estos partidos han suscrito con los herederos del franquismo. Han de pagarlo en las urnas.