‘La furia del color’

El Museo Carmen Thyssen Málaga acoge hasta el próximo 3 de marzo de 2019 la exposición temporal ‘La furia del color’, en la que muestra cómo marcó al pintor cántabro Francisco Iturrino (1864-1924) la etapa que pasó en la finca de la Concepción, en Málaga, durante la que consolidó su renovación radical de la tradición y el folclore español desde una perspectiva vanguardista.

El enfoque aportado para la muestra ahonda en la presentación de su trayectoria como diario pictórico de búsqueda de un estilo propio que definirá al contacto con la luz del sur, especialmente durante sus estancias en la finca malagueña de La Concepción.

 

‘La furia del color’

 

La exposición, que cuenta con la colaboración de la Fundación Cajasol, muestra mediante medio centenar de obras lo mejor de la producción de Iturrino, desde sus años iniciales en Bélgica, París y Bilbao, hasta su huida hacia el sur, que le llevó en varias ocasiones a Andalucía (y a Málaga en particular), y que sería decisiva para su pintura.

 

Iturrino llegó a Málaga en 1913

 

El pintor se desplaza a Málaga en el año 1913, tras el ingreso de su mujer en un sanatorio psiquiátrico en Mondragón, invitado por sus propietarios, el industrial y mecenas bilbaíno Rafael Echevarría y su esposa Amalia Echevarrieta, para cuya familia había trabajo el padre del artista. Echevarría había adquirido en 1911 la finca de La Concepción creada por los marqueses de Casa Loring, Jorge Loring y Amalia Heredia en el siglo XIX.

En esta estancia y otras posteriores realizadas hasta el año 1919, pintará numerosos cuadros del jardín tropical, llenos de color y movimiento. Es aquí cuando el artista alcanza su plenitud y define su peculiar estilo. Desde entonces, las temáticas inspiradas por La Concepción pervivirán hasta el final de sus días.

Los rincones malagueños que más captaron el interés del artista fueron la fuente del Tritón, el estanque de la ninfa y la cascada.