Las obras públicas andalusíes

Aunque, sin lugar a dudas, fueron los romanos los grandes impulsores de las infraestructuras en Hispania, en Al-Ándalus se tuvo una especial preocupación por esta cuestión, especialmente en la etapa omeya cuando existió una estructura de poder que pudo emprender obras de envergadura.

Una de las grandes preocupaciones de los musulmanes en Al-Ándalus fue la de los puentes. Las autoridades dedicaron muchos recursos y esfuerzos para mantener en perfecto estado el gran puente de Córdoba, que tuvo que ser reparado en diversas ocasiones. También se preocuparon mucho del de Mérida, de origen romano. Tuvieron que restaurar el de Écija y el de Guadalajara. También el puente de Alcántara de Toledo necesitó de varias restauraciones.

La conducción del agua fue prioritaria para los musulmanes, demostrado por la aportación a nuestra lengua de muchos términos relacionados con el asunto (caz, aljibe, acequia, etc..). Para abastecer a Medinat al-Zahra se construyó un acueducto que traía el agua de la Sierra a la ciudad. El aljibe de Mérida fue una obra de envergadura y que se llenaba con el agua del Guadiana. En tiempos de Almanzor se construyó un aljibe en el subsuelo del patio de la Mezquita Mayor de Córdoba, con bóvedas de aristas y arcos. También hay que destacar las canalizaciones de agua en la Alhambra de Granada.

En relación con las comunicaciones terrestres, los musulmanes emplearon el sistema ideado y construido por los romanos. Las rutas siguieron el trazado en tiempos de la Hispania romana. Emplearon la Vía Augusta que unía Cádiz con Narbona, y cuyos hitos fundamentales eran Córdoba, Zaragoza y Tarragona. En tiempos de los emiratos y el califato de Córdoba se convirtió en el punto de partida de hasta catorce caminos. También era importante la ruta costera que partía de Algeciras y que pasaba por Estepona, Marbella, Fuengirola hasta Málaga, para continuar por Almuñecar hasta Almería, que tenía comunicación directa con Lorca y Murcia. La Vía Hérculea, que había sido construida por los romanos al principio de su llegada a la Bética, fue prolongada después de Cartagena a Granada y Antequera.