¿Es necesario un Ministerio de la Inclusión Social?

El pasado 1 de junio de este año, el Presidente del CERMI (Comité Estatal de Representantes de Personas con Discapacidad), Luís Cayo, sugirió la creación de un Ministerio de Integración Social . En la nota de prensa se hace esta petición bajo el argumento de la enorme cantidad de trabajo, debida a la “enorme deuda social” que se tiene con la discapacidad. Según la Confederación, esto sería no solamente un gesto, sino “una muestra de la voluntad política”. Pero al mismo tiempo se reconoce el poco margen de maniobra de este Gobierno, como ya dije yo en una mi columna: “Adaptación curricular para el Gobierno de Sánchez “.

Así las cosas, mi opinión sobre esta iniciativa es la siguiente.

En primer lugar, debemos abordar el debate sobre la concentración y la normalización del colectivo. Crear un Ministerio entero a iniciativa de un solo colectivo, me parece excluir a ese colectivo de la política general y eso es lo último que necesitamos las personas con discapacidad. La población general ya nos percibe como algo a parte, como una cuestión familiar y asistencial, casi caritativa. Por eso mismo, el hecho de que nosotros tengamos un Ministerio exclusivo nos alejaría de la política general, se nos vería como una cuestión a parte. Además, nos podría poner a la opinión pública en contra al verlo como un trato de favor.

En segundo lugar, habiendo un Ministerio de Asuntos Sociales e Igualdad me parece un gasto innecesario, amén de bastante egoísta por nuestra parte, como he dicho en el punto anterior. Ante esto, se podría argumentar que el Gobierno Zapatero ya creó Ministerio de Igualdad. Pues bien, ese Ministerio representaba numéricamente a más del 50% de la población, la discapacidad no llega al 10%. Por otro lado, el Ministerio de Igualdad también fracasó como tal y tuvo que integrarse en el Ministerio de Asuntos Sociales.

En tercer lugar, como ya se ha dicho, el tiempo es muy poco para la gran cantidad de trabajo que se requiere hacer un nuevo Ministerio, con toda la carga burocrática que eso significaría perder unos meses preciosos para adelantar en la carga de trabajo que hay. Y eso en año y medio con varias citas electorales de por medio, lo cual, a parte de quitar tiempo, crea una duda sobre la viabilidad en el tiempo de ese Ministerio, lo que pondría en peligro el desarrollo de unas políticas estructurales y constantes en el tiempo, como creo que es la intención del CERMI y como creo que es necesario hacer.

En resumen. La propuesta del CERMI me parece innecesaria, cara, excluyente y egoísta. Por otro lado, me parece una petición bastante irreal para un lobby normalmente tan realista como el de la discapacidad. Aunque, si lo pensamos bien, este lobby, además de realista, es muy institucional, hemos pasado directamente del ámbito privado a influir en las Administraciones, sin pasar por las calles, como otros colectivos.

Dicho esto, si pensamos bien, podríamos hablar de la intención de dar mayor presencia al colectivo de personas con discapacidad. Pero si pensamos mal, podríamos hablar de un burdo asalto a la política institucional por parte de la dirección del CERMI, una forma como otra cualquiera de reclamar un sillón Ministerial. En fin, por ahora conformémonos con una Dirección General o una Secretaría de Estado y sigamos trabajando para nuestro colectivo.

 

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