Un ‘muerto’ asiste a su propio funeral #En60”

Parece un capitulo de una novela negra, pero es una historia real. Juan Ramón Alfonso Penayo, un joven de 20 años de Paraguay, se llevó una terrible sorpresa cuando al llegar a su casa, descubrió que sus familiares velaban un cadáver calcinado que pensaban que era suyo.

El joven había salido de su casa, situada en las afueras de la ciudad de Pedro Juan Caballero, y no regresó hasta pocos días después. Se trata de una zona en la que habitan numerosas bandas de narcotraficantes y en la que escasean los controles rigurosos policiales, militares y aduaneros. Durante ese periodo de tiempo, la policía encontró un cadáver calcinado que fue llevado al depósito de cadáveres para que alguien lo identificase. En caso contrario, por orden judicial sería sepultado como “NN”, es decir, sin haber sido identificado. Los familiares creyeron que era de Penayo y le organizaron un funeral para luego llevarle al cementerio.

Tras el regreso de Penayo, el cuerpo ha sido devuelto al depósito de cadáveres  y aún se desconoce su identificación.