No constan denuncias

Hasta hace un par de semanas esta era la respuesta que escuchabas cuando insinuabas que las temporeras marroquíes de la fresa en Huelva sufrían abusos sexuales, además de los laborales. Casos aislados respondían otros. No se puede atacar a todo un sector por el comportamiento de unos pocos, era otra excusa repetida por quienes anteponen la generación de riqueza a los derechos más elementales.

Pero llegaron dos medios de comunicación extranjeros, Correctiv y BuzzFeed, e hizo público lo que demasiada gente sabía y casi todos callaban: en el campo onubense ha habido abusos, hostigamiento laboral y violaciones sexuales  a temporeras marroquíes. La Mar de Onuba y El Confidencial Andaluz se hicieron eco de la noticia y de las complicidades en forma de silencio (peor que cualquier delito es la inacción de quien conociéndolo no hace nada). Irresponsables les llamaron los primeros días, alarmistas, insensatos… Ya el asunto ha llegado al Parlamento Andaluz, al Congreso nacional y a la fiscalía. Pronto veremos todo tipo de manifestaciones y muestras de solidaridad.

Bueno, parece que sí; que ha habido casos, en 2010 ocho mujeres denunciaron a cinco patronos, los alemanes del reportaje han documentado hasta 28 casos… nada al lado de las 17.000 mujeres marroquíes que cada año vienen a la recogida de la fresa, ¡un 0,2%! ¡Ya son ganas de alarmar!

Díganle eso a esas 36 mujeres que vinieron a ganarse el sustento y acabaron violadas. Díganle eso a las cientos de ellas que no denunciaron porque saben que la campaña dura pocos meses, pero que ellas necesitan ese dinero cada año, por lo que no se pueden permitir el lujo de no volver en la siguiente campaña. Díganle eso a una mujer que no habla el idioma y que en su país se encuentra con que no existe la misma “percepción” social que en el nuestro sobre ciertos delitos.

Y hablen también con sus hijas. Explíquenle que el Instituto de la Mujer, y su 016, sólo sirve para las mujeres nacionales que hablen nuestro idioma; que las manifestaciones por la “lasitud” de la justicia sólo se convocan para mujeres con ocho apellidos nacionales. Explíquenle que los problemas que tienen en nuestro país las mujeres que vienen a ganarse la vida es algo que no nos afecta y que no se merece más que el silencio, porque la publicidad de estos “hechos aislados” va en contra de la economía de las comarcas.

De camino podríamos hacernos todos algunas preguntas: ¿por qué en veinte años nadie se interesó por esto? ¿Dónde estaban los sindicatos? ¿Dónde la administración? ¿Dónde la justicia? ¿Dónde, además de en la fresa de Huelva, ha ocurrido -está ocurriendo- lo mismo?

Sí, ya sé que son demasiadas preguntas teniendo en cuenta que “no constan denuncias”.