Italia rescata a dos de sus bancos con 17.000 millones de euros

La Comisión Europea ha aprobado las medidas adoptadas por el Gobierno italiano para liquidar los bancos Popolare di Vicenza (BPVI) y Veneto Banca.

Intesa Sanpaolo absorberá ambas entidades, pero el coste de la operación —unos 5.000 millones de euros iniciales con un margen de hasta 17.000 millones— repercutirá en los contribuyentes. Es una intervención opuesta a la que se llevó a cabo con el Banco Popular en España, que ha levantado ya las críticas de los  consumidores.

La Junta Única de Resolución europea ordenó el viernes por la noche liquidar ambas entidades después de que el Banco Central Europeo (BCE) declarase que son inviables o están en camino de serlo. La única oferta era la del banco Intesa Sanpaolo, que aceptaba hacerse cargo de ambos bancos a cambio de un precio simbólico de un euro y unas rígidas condiciones de financiación pública que incluyen la ampliación del fondo de prejubilaciones por un valor de unos 1.200 millones para reestructurar las plantillas de las tres entidades.

Los activos no tóxicos de ambas entidades bancarias serán transferidas al Intesa Sanpaolo, el principal banco minorista italiano, que recibirá una inyección de 4.785 millones de euros.

Sin embargo el ministro de Finanzas, Pier Carlo Padoan, ha reconocido que los fondos totales del Estado para rescatar a estos bancos alcanzarán los 17.000 millones de euros, tres veces más de lo inicialmente estimado para recapitalizar a los bancos con dinero público.

Así, además de los casi 5.000 millones de euros que pagará el Estado a Intesa, incluyendo 1.200 millones de euros para cubrir recortes de empleo, se ofrecerán 12.000 millones de euros para posibles pérdidas de los préstamos problemáticos de ambos bancos.

 

Normas europeas

 

La intervención pública se ha precipitado después de que el Banco Central Europeo advirtiera el pasado 23 de junio que BPVI y Veneto Banca iban o estaban a punto de quebrar. La Junta Única de Resolución Bancaria concluyó que el rescate no se garantizaba en el interés público en el caso de ninguna de las dos entidades, por lo que las autoridades italianas eran las competentes para liquidar los bancos según su norma nacional de insolvencias.

Al margen del marco europeo para los rescates y liquidaciones de bancos, las normas europeas prevén la posibilidad de que un Estado miembro solicite la autorización de ayudas públicas a la Comisión Europea para liquidar una entidad a fin de mitigar el impacto de su desaparición en la economía regional. Italia ha justificado la intervención pública por el impacto serio derivada de la liquidación de ambos bancos en la económica real en las regiones donde eran más activas.

Padoan, ha defendido esta medida argumentando que el Gobierno italiano “ha utilizado las reglas aprovechando todos los márgenes”. Según el ministro, “la intervención no tendrá impacto sobre el endeudamiento estatal” y era “la única opción viable”.