La UE recibe con incredulidad la propuesta de May

Los líderes europeos han recibido con escepticismo la primera propuesta británica para garantizar los derechos de los ciudadanos europeos en Reino Unido tras el ‘Brexit’, para los que la primera ministra, Theresa May, ha prometido que no estarán obligados a marcharse del país cuando se firme el divorcio y que tendrán tiempo de regularizar su situación.

“Es un paso, pero este paso no es suficiente”, ha declarado el jefe del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, a su llegada al segundo día de cumbre europea en Bruselas.

May adelantó anoche a sus socios europeos las líneas generales de una propuesta que expondrá en detalle la próxima semana ante el Parlamento británico. Su discurso ante los líderes durante la cena del jueves, dejó sobre la mesa importantes incógnitas como cuál quiere que sea la fecha para cambiar el estatus de los europeos o si reconocerá los poderes del Tribunal de Justicia de la UE para dirimir sobre estos derechos.

Tras su intervención, la primera ministra debió abandonar la sala para que la cumbre siguiera a 27 y los jefes de Estado y de Gobierno de la UE pudieran analizar sin ella la oferta.

May ha defendido este viernes que su plan para los ciudadanos comunitarios es “muy justo”, porque dará garantías y confianza a las personas. Por su parte, el primer ministro belga, Charles Michel, dice que se trata de una iniciativa muy vaga de la que es pronto para pronunciarse.

También el primer ministro croata, Andrej Plenkovic, ha considerado prematuro evaluar la propuesta.

 

La propuesta de May

 

La propuesta avanzada por Theresa May pretende dar garantías a los europeos para que nadie esté obligado de irse de Reino Unido cuando se cierre el ‘Brexit’. Asegura que se dará tiempo suficiente a los ciudadanos para regularizar su situación.

La voluntad de Londres es que los ciudadanos comunitarios que lleven cinco años en Reino Unido cuenten con los mismos derechos en cuestiones como la salud, la educación, prestaciones sociales y pensiones, han indicado fuentes británicas.

Aquellos que lleven menos de cinco años en el país en el momento de la “fecha de corte” tendrán la oportunidad de seguir residiendo en Reino Unido hasta sumar los cinco años necesarios para ser equiparados a los británicos. Además si la fecha de corte se establece antes del momento en que se haga efectiva la salida de Reino Unido de la Unión Europea habrá un “periodo de gracia” de dos años para que puedan tramitar sus solicitudes para regularizar su estatus.