El Papa canoniza a los dos partorcillos de Cova de Iría, Fátima

Irispress/EP/AFP

El Papa Francisco ha canonizado en la explanada del santuario de Fátima a dos de los tres videntes de las apariciones, Francisco y Jacinta Marto, a las 11.26 horas (hora española), ante una multitud de cientos de miles de personas que llenaban el recinto del santuario y se desbordaban por las calles adyacentes.

“Declaramos y definimos como santos a Francisco y Jacinta Marto”, ha proclamado el Pontífice.

 

 

El obispo de Leiría Fátima, monseñor Antonio Marto, ha presentado la biografía de Francisco y Jacinta, en el inicio de la Misa de canonización, tras la cual el Papa ha pronunciado la fórmula de canonización por la cual los videntes de Fátima son proclamados santos.

En la ceremonia estaba presente el pequeño Lucas, que sufrió una caída y un traumatismo craneal, cuya vida fue desahuciada por los médicos y que curó inexplicablemente, por intercesión de Francisco y Jacinta, y cuya curación ha servido para la aprobación de la canonización de los pastores.

Francisco Martos nació el 11 de junio de 1908 y su hermana Jacinta, el 5 de marzo de 1910, eran dos de los siete hijos del matrimonio de Manuel Pedro Marto y Olímpia de Jesús.

Entre mayo y octubre de 1917, presenciaron, junto a su prima Lucia Dos Santos, las apariciones de la Virgen en Cova de Iría.

Francisco, con “un estilo de vida caracterizado por la adoración y contemplación” -según ha subrayado el obispo de Leiría al leer su biografía- falleció el 4 de abril de 1918, víctima de una epidemia bronconeumónica, a los 9 años.

Su hermana, “caracterizada por la entrega generosa de sí”, en palabras del obispo de Leiría, falleció el 20 de febrero de 1920, víctima también de la misma epidemia, a los 9 años. Sus restos mortales reposan en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, en Fátima.

Tras un encuentro con el Primer Ministro portugués en la Casa ‘N.S. do Carmo’, el Papa visitará la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. A las 10,00 horas preside una misa en el atrio del Santuario, en la que canonizará a los dos pastorcillos, y dirigirá un saludo a los enfermos.

Francisco y Jacinta eran hermanos y primos a su vez de la tercera vidente, Lucía. Ambos fueron beatificados en el Santuario de Fátima el 13 de mayo del año 2000 durante el Gran Jubileo por San Juan Pablo II, ante la presencia de la hermana Lucia dos Santos, la tercera vidente, cuyo proceso de beatificación está en fase diocesana y quien falleció cinco años más tarde, a los 98 años.

Francisco Marto era el mayor de los dos hermanos (nació el 11 de junio de 1908) mientras que Jacinta nació el 11 de marzo de 1910. La vida de ambos fue corta pues murieron a los 11 y a los 10 años, respectivamente, algo que ya les anunció la Virgen en su segunda aparición.

 

La Virgen mostró a los niños el Infierno y les reveló varios secretos: el fin de la I Guerra Mundial, el comienzo de la II Guerra Mundial, la caída del comunismo y el sufrimiento de los seguidores de Jesucristo y, en concreto, de un Papa

 

 

El 13 de mayo de 1917, los dos hermanos pastoreaban sus ovejas junto a su prima Lucía. En aquel momento se libraba en Europa la I Guerra Mundial. Los niños habían llevado sus ovejas a pastar en una hondonada cubierta de encinas de poca estatura, un lugar llamado ‘Cova da Iria’. A mediodía, una luz muy brillante, como un relámpago sorprendió a los menores, según relata el libro ‘Cien años de Luz’ (Ediciones Palabra).

Esta fue la primera de seis apariciones que presenciaron los niños. En ella, la Virgen les preguntó si querían rezar y ofrecer sacrificios a Dios por la “conversión de los pecadores” y los niños aceptaron. Además, les convocó el día 13 de cada mes hasta octubre.

 

Lucía veía, escuchaba y hablaba a la Virgen en Fátima, mientras que Jacinta solo la podía ver y escuchar, y Francisco solo la escuchaba

 

 

Todas las veces, Lucía veía, escuchaba y hablaba a la Virgen, mientras que Jacinta solo la podía ver y escuchar y Francisco solo la escuchaba. Aunque los niños habían prometido guardar el secreto, Jacinta fue la primera en contárselo a su madre.

En las sucesivas apariciones, en las que se fueron congregando cada vez más personas, la Virgen mostró a los niños el Infierno y les reveló varios secretos: el fin de la I Guerra Mundial, el comienzo de la II Guerra Mundial, la caída del comunismo y el sufrimiento de los seguidores de Jesucristo y, en concreto, de un Papa, una visión esta última que se asociaría años más tarde al atentado que sufrió Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981.

El propio Juan Pablo II fue quien quiso que esta tercera parte del secreto se hiciera pública. Así lo anunció el cardenal Ángelo Sodano al final de la beatificación en el Santuario de Fátima de Francisco y Jacinta, el 13 de mayo del año 2000. Wojtyla quiso viajar a Fátima no solo para la beatificación sino también para agradecer a la Virgen su “protección”. Al Pontífice le había parecido claro tras el atentado que había sido “una mano materna quien guió la trayectoria de la bala”.

Tras la canonización de Francisco y Jacinta este sábado, y antes de partir con destino a Roma, Francisco almorzará con los obispos de Portugal en la Casa ‘N.S. do Carmo’. A las 14.45 está prevista la ceremonia de despedida en la Base Aérea de Monte Real y a las 19.05, la llegada al aeropuerto de Roma/Ciampino.