Qué es un implante coclear y por qué se hace

Los avances técnicos actuales no sólo se limitan a la electrónica, y bien es sabido que la medicina es una de la gran beneficiada de los avances. Hoy sabremos un poco más sobre este tipo de implantes. El implante coclear consiste en la colocación de un dispositivo electrónico de alta tecnología capaz de sustituir la estimulación electroquímica que se produce en la cóclea cuando existe una disfunción de las células ciliadas. El dispositivo transforma las señales acústicas que recibimos a través del pabellón auditivo en señales eléctricas que estimulan directamente la primera neurona del nervio auditivo, que envía la señal al cerebro.
Las células ciliadas son aquellas que poseen cilios. Los cilios, por su parte, son prolongaciones cilíndricas delgadas que se proyectan desde la superficie de la célula y están formadas por microtúbulos del citoesqueleto envueltos por la membrana ciliar. La función de estas células es muy variada. Los cilios móviles intervienen en la propulsión de organismos unicelulares, y en la de algunos pluricelulares, como los platelmintos. Los cilios sensoriales, en cambio, contribuyen a diferentes cosas dependiendo del ser vivo: reconocimiento de individuos compatibles en el apareamiento de protistas, mecanorrecepción en artrópodos, geotaxis en moluscos, reconocimiento y anclaje al hospedador en protistas parásitos y quimiorrecepción en vertebrados, que es el caso que nos ocupa.
Esta solución auditiva clínica permite devolver la audición a las personas que padecen hipoacusia neurosensorial bilateral de grado severa o profunda. Actualmente, más de 9000 españoles/as han experimentado la emoción de recuperar la capacidad auditiva y volver a oír, o hacerlo por primera vez gracias a un implante coclear.

Hay dos tipos de hipeacusia: la congénita está presente desde el nacimiento y constituye el problema más frecuente en recién nacidos. Puede ser o bien heredada o estar causada por un desarrollo anormal en las etapas de gestación del feto. Antes de que existiera la vacuna, si la madre padecía de rubeola durante la gestación, constituía la principal causa de hipoacusia congénita. En cambio, la hipoacusia adquirida, que sucede después del nacimiento, puede estar causada por numerosos factores. Entre ellos están el traumatismo, la presbiacusia (aparece conforme vamos envejeciendo), la exposición a sonidos demasiado explosivos o excesivos durante demasiado tiempo, el síndrome de Meniere y, en muchos casos, la meningitis. Los medicamentos ototóxicos (que dañan el oído aunque puedan ser necesarios para tratar algunas enfermedades mortales) también pueden desencadenar una hipoacusia. La última causa, menor en cuanto a probabilidad, es la presencia de un tumor en el nervio auditivo.
Por tanto, estos implantes sustituyen la función dañada de la cóclea, que se encarga de interpretar los sonidos y transmitirlos al cerebro a través de las células ciliadas. Así, el implante no aumenta el sonido, sino que lo recoge, lo transforma en un estímulo eléctrico y lo aplica directamente al nervio auditivo, para que el cerebro pueda procesarlo hasta darle un significado.
Los implantes cocleares están compuestos de dos partes: la interna y la externa. La primera está formada por una placa receptora/estimuladora y por unos electrodos que el cirujano/a introduce en la cóclea, en el interior del oído, mediante una intervención quirúrgica. La parte externa está compuesta principalmente por el procesador de sonido, la bobina, los micrófonos y el sistema de baterías.