Amnistía denuncia expulsiones ilegales y malos tratos a inmigrantes en Italia

Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que la presión de la Unión Europea a Italia para que aplique “mano dura” a las personas refugiadas y migrantes que han llegado a su territorio ha dado lugar a expulsiones ilegales y a malos tratos que, en algunos casos, pueden constituir tortura.

En su informe llamado ‘Hotspot Italia: Cómo el enfoque principal de la UE lleva a violaciones de los derechos de refugiados e inmigrantes’, la organización ha documentado denuncias de abusos, incluidas palizas, descargas eléctricas y humillación sexual.

Según Amnistía, su informe demuestra cómo el “enfoque de puntos críticos”, los llamados ‘hopspot’, promovido por la UE para procesar los casos de las personas refugiadas y migrantes en el punto de llegada no sólo está socavando el derecho de estas personas a pedir asilo, sino que ha alimentado abusos atroces.

“En su determinación por reducir el avance de las personas refugiadas y migrantes a otros Estados miembros, los líderes de la UE han empujado a las autoridades italianas hasta los límites –y más allá– de lo legal”, ha denunciado Matteo de Bellis, investigador de Amnistía Internacional sobre Italia, en un comunicado.

“El resultado es que se está sometiendo a personas traumatizadas, que llegan a Italia después de viajes aterradores, a evaluaciones deficientes y, en algunos casos, a abusos atroces a manos de la Policía, así como a expulsiones ilegales”, ha añadido.

Los ‘hotspots’ se diseñaron para identificar y tomar las huellas dactilares a las personas recién llegadas a países como Italia y Grecia, evaluar con rapidez sus necesidades de protección y, o bien procesar su solicitud de asilo, o bien devolverlas a su país de origen.

Amnistía, que ha entrevistado a más de 170 personas refugiadas y migrantes, ha detectado “serios fallos” en cada una de estas etapas. En cuanto a la segunda fase que incluye el citado enfoque de la UE, la reubicación de los solicitantes de asilo en otros estados miembro, ha subrayado que hasta el momento se ha reubicado a 1.200 personas desde Italia, de las 40.000 prometidas, mientras que más de 150.000 personas han llegado al país por mar este año.

En el caso de España, que se ha comprometido a reubicar a 15.888 personas desde Italia y Grecia hasta el año 2017, solo han llegado por el momento 50 personas desde Italia, todas ellas de nacionalidades siria y eritrea, según la ONG.

Toma de huellas a la fuerza

Según Amnistía, el enfoque de puntos críticos, introducido en 2015 por recomendación de la Comisión Europea, exige a Italia que tome las huellas dactilares a todas las personas recién llegadas, algunas de las cuales quieren evitar dicho procedimiento porque aspiran a seguir su viaje a otros países europeos.

Ante esta circunstancia, y bajo la presión de los gobiernos e instituciones de la UE, Italia ha introducido prácticas coercitivas para obtener las huellas dactilares. La ONG ha afirmado tener “informes coherentes” sobre casos de detención arbitraria, intimidación y uso de fuerza física excesiva para coaccionar a hombres, mujeres, e incluso niños y niñas, recién llegados para obtener sus huellas dactilares.

De los 24 testimonios de malos tratos recopilados por Amnistía Internacional, 16 incluyeron palizas. Una mujer de 25 años de Eritrea describió que un policía la había abofeteado repetidamente hasta que accedió a que le tomaran las huellas dactilares.

Asimismo, se han documentado casos de personas que han recibido descargas eléctricas con porras de alto voltaje. “Me aplicaron electricidad con un bastón, muchas veces en la pierna izquierda, luego en la pierna derecha, el pecho y el vientre. Yo estaba demasiado débil, no podía resistirme y, en ese momento, me agarraron las dos manos y me las pusieron en la máquina”, ha contado a la ONG un adolescente de 16 años de la región sudanesa de Darfur.

Amnistía también ha documentado los casos de un chico de 16 años y un hombre de 27 que aseguran haber sido humillados sexualmente por la Policía y haberles infligido dolor en los genitales.

La organización de defensa de los Derechos Humanos ha subrayado que aunque la conducta de la mayoría de los policías es profesional, y la gran mayoría de las huellas dactilares se toman sin incidentes, lo hallado en su informe “suscita honda preocupación y pone de manifiesto la necesidad de una revisión independiente de las prácticas actuales”.