Con insultos y violencia así resuelve los problemas el presidente de Filipinas

Fanfarrón, mujeriego y faltón, así es Rodrigo Duterte. El presidente de Filipinas ya ha demostrado en más de una ocasión que no tiene pelos en la lengua para llamar ‘hijo de puta’ al presidente de los Estados Unidos o al Papa Francisco.

Pero el problema no solo está en la forma, también lo está en el fondo y es que desde que está en el cargo se han producido miles de muertes, más de 3.600, desde que llegó al poder a finales de junio.Organizaciones como Amnistía Internacional hacen advertencias sobre el clima de ilegalidad y miedo que se ha apoderado del país.

Nada más pisar el cargo, Duterte aseguró que libraría en seis meses al sudeste asiático de las drogas y el crimen. Y lo está haciendo pero con más violencia. Las ONGs denuncian que ha sido proclamada una guerra contras las drogas en el que están mueriendo miles de personas a manos de policías que dicen estar actuando en defensa propia.

Homicidios de los que se desconocen los detalles y tampoco se hace mucho por esclarecer los hechos. No obstante, según los sondeos el mandatario filipino tiene un 91% de popularidad.