Un mes sin rastro de Diana: punto muerto en la investigación

La investigación sobre la desaparición de Diana Quer en A Pobra do Caramiñal (A Coruña) se encuentra encallada un mes después de perderse el rastro de la joven madrileña de 18 años. Por ello, la Guardia Civil se ha visto obligada a volver a revisar todo el volumen de información obtenido para buscar nuevas pistas. Una revisión de los testimonios, testigos, matrículas de vehículos o señales de teléfonos móviles.

Se han realizado más de 200 entrevistas y un centenar de declaraciones. Asimismo, se ha cotejado la información de 15.000 matrículas de vehículos  y analizado numerosos móviles y repetidores para escudriñar la señal y el tráfico de los terminales, incluyendo el de los padres, Diana López-Pinel y Juan Carlos Quer.

«Todas las desapariciones son diferentes e igualmente importantes para las fuerzas de seguridad y se emplean los medios que cada caso precisa», explican fuentes del Instituto Armado que en la actualidad mantiene abierto un operativo formado por 33 agentes.

Los testigos y declaraciones son de naturaleza distinta y pasan por los amigos de Diana en A Pobra y en Madrid; a las personas que frecuentaron el bar de este pueblo coruñés donde fue vista la noche que desapareció. Del mismo modo se ha chequeado hospedajes y recabado testimonios de un sinfín de conductores de taxi, autobuses y trenes; realizado gestiones con talleres mecánicos por si hubiera sufrido un atropello; obtenido imágenes de cámaras de semáforos y carreteras como la AG-11 y la AP-9; controlado embarcaciones de recreo y rastreado puntos de difícil acceso como cuevas y acantilados.

Y de momento no existe una pista fiable que conduzca a su paradero. Por ello hay que volver a rehacer el camino andado en búsqueda de cabos sueltos.

Reconstruir los pasos de Diana ese 22 de agosto

La última vez que se vio a Diana Quer fue la madrugada del 22 de agosto e A Proba de Carmiñal, lugar donde veraneaba con su madre. Su móvil se quedó sin batería pasadas las cuatro de la mañana. Días antes había estado con su padre en Ibiza, cumpliendo con el reparto fijado tras el divorcio de Juan Carlos Quer y Diana López Pinel.

El grupo de amigos en este municipio ha confirmado que Diana se despidió de ellos para irse andando a su casa. A las 2.40 horas escribió un mensaje en la aplicación móvil de Whatsaap a un amigo, al que dijo que un «gitano» la estaba increpando, una línea de investigación que entonces se descartó pero que ahora, en la revisión de todas las pesquisas, los investigadores vuelven a retomar.

La señal de su móvil es la clave en la investigación de la Guardia Civil. El rastreo la ubica en un primer momento en su casa a las afueras de A Pobra. Diama volvió a su casa, entró en su habitación, se cambió de ropa, y salió de nuevo a la calle.

Diana Quer abandonó su hogar con escasos veinte euros y con su móvil, que apenas tenía batería y que se apagó en torno a las 4.15 horas. Es aquí cuando se esfuma definitivamente el rastro de la joven. La exhaustiva reconstrucción de la Guardia Civil sitúa este móvil por última vez a unos 20 kilómetros de A Pobra, en Rianxo. Pero los investigadores no han llegado a ninguna conclusión de por qué y con que intención se desplazó allí. Las matrículas de los coches que circularon por A Pobra la noche de la desaparición se han cotejado con las de coches que cruzaron la frontera en Portugal y Francia.