El ex espía Paesa ‘resucita’ en una entrevista

El ex espía del Cesid, Francisco Paesa, ‘resucita’ en una entrevista que publica la revista Vanity Fair . Dado por muerto en 1998, primero, y en paradero desconocido desde poco después, Paesa reaparece en ese medio para asegurar que no cobró “ni un céntimo” del dinero que se llevó el ex director de la Guardia Civil Luis Roldán y que, de hecho, le planteó devolverlo. Eso sí, ha matizado que “no todo porque coger el dinero lleva un trabajo”.

El ex espía afirma que conoció a Roldán en un breve encuentro cuando acompañaba al ministro de Asuntos Exteriores de Guinea. Según relata, trabajaba como embajador no residente del país africano. Fue entonces cuando alguien de “una alta jerarquía del Gobierno” le dijo que “a ver si podía ayudar” a ‘Pelopincho’, como llama a Roldán, porque “había hecho una estupidez”. Aunque afirma que él optaba por “buscar una solución para que el tema no se envenenase”, el ex director de la Guardia Civil ya había optado por la huida.

Paesa asegura que no cobró por este trabajo: “Había una premura por dar una solución al tema. Yo no he cobrado ni un céntimo de Roldán. Es más, me ha costado dinero. Bastante. No lo he calculado. Pero probablemente tres o cuatro millones de dólares fácilmente”.

El dinero que se llevó Roldán de comisiones de obras de las reformas de los cuarteles de la Guardia Civil y de fondos reservados, explica que le contó Roldán, ascendía a unos 16 millones de dólares de la época y se encontraba en un “banco amigo” de Suiza. Eso sí, asegura que buena parte de ese dinero volvió a España en pesetas y en maletas a medida que lo iba requiriendo la mujer de Roldán.

Paesa afirma que decidió desparecer de España por el trato que le dieron a Roldán, “tengo la pena de que a Roldán se le trató contrariamente a lo que se había acordado”  y por el juicio al general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo por el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala en el año 2000: “No lo soporté. Era el tío más condecorado de España y lo condenaron por un etarra”.

 

Paesa dice que no tuvo que ver con la publicación de su esquela

 

Sobre su presunta muerte y la publicación de la esquela en el periódico, Paesa cuenta que él no tuvo nada que ver y que fue “coincidencia”. Según su versión, estaba en una misión antiterrorista en Tailandia y que el equipo de vigilancia del que formaba parte fue víctima de un “bombardeo amigo”, fruto de un “fallo de puntería” de Estados Unidos.

El ex espía explica que resultó herido en la detonación. Fue introducido en una ambulancia y trasladado a un barco. “Y ahí desaparecí. Yo no supe nunca en qué barco estaba. Jamás me lo han dicho. Estuve casi seis meses en coma y sin conocimiento”, relata. Así, resalta que su familia pensó que había fallecido y por eso su hermana publicó la esquela. A la pregunta de si le venía mejor estar muerto a los ojos de España, Paesa responde que le “daba igual”: “Ah, ¿que estoy muerto? Bueno, pues estoy muerto, ¿y qué?”.

En la entrevista, el ex espía asegura que actualmente tiene “entre 15 y 20” operaciones en marcha, como trabajar como asesor externo de la Comisión Europea, aunque dice que no cobra por ello.  Paesa afirma que “nunca” ha sido un “estafador” y termina diciendo: “No se puede llevar la existencia que yo he llevado si no se tiene una vida interior muy poderosa y una imaginación enorme. Si no, está usted viviendo en un presente de mierda constantemente”.