Un ‘asuntillo’ personal provoca el cese del obispo de Mallorca

Oficialmente se va por motivos de salud. Pero su marcha viene precedida de un pequeño escándalo: unas ‘relaciones pecaminosas’ con una colaboradora. El obispo de Mallorca, Javier Salinas, dejará el cargo el domingo. El marido denunció «una relación impropia» entre la secretaria adjunta de Relaciones Institucionales de la diócesis y el prelado.

El presunto engañado encargó a una agencia de detectives seguir a su por entonces esposa. El seguimiento destapó que la mujer visitaba prácticamente a diario al obispo en su domicilio, una lista de llamadas, incluso de madrugada, donde intercambiaban mensajes cariñosos. Aunque no había ninguna prueba de que ambos mantuvieron una relación sexual.

El asunto se destapó el pasado mes de diciembre y el Vaticano abrió una investigación que ha terminado con esta decisión: apartar a Salinas de su cargo. Ambos implicados han negado reiteradamente la relación amoroso y que su vínculo extralaboral era la pertenencia a un grupo de oración. Un grupo que solo tenía dos personas, Salinas y su colaboradora. Será sustituido por el menorquín Sebastià Taltavull, actual obispo auxiliar de Barcelona.

Salinas se despedirá de su parroquia el sábado, en una misa de acción de gracias en la catedral de Palma.