Rousseff se va por la puerta de atrás

Una triste ¿e injusta? despedida para la ex mandataria de Brasil Dilma Roussef. Terminaba el juicio político con 61 senadores de la Cámara Alta a favor de su destitución y 20 en contra.

Apadrinada por Lula da Silva, Rousseff, hija de un comunista búlgaro y conocida como la ‘dama de hierro brasileña’, se afilió al Partido de los Trabajadores en 2001. Su carrera política empezaba a despegar, el entonces expresidente da Silva la nombró ministra de Minas y Energía y después jefa de Gabinete. En 2011, alcanzó el clímax en su carrera convirtiéndose en la primera presidenta de Brasil.

Después de 13 años de mandato, los escándalos de corrupción y blanqueo de capitales que han salpicado tanto a Lula como a Rousseff han terminado por acorralarlos, aunque el ‘impeachment’ se ha construido por maquillar las cuentas públicas.

Paradójicamente, la salida de Rousself la propicia una cámara donde la mitad de sus diputados están siendo investigados por corrupción y su sustituto, Michel Temer, también está implicado en otro caso de corrupción