El «silencio vergonzoso» que denuncia el Papa #En140″

Hace tan solo unos días el Papa Francisco, durante el rezo del Ángelus, dedicaba unas duras palabras en las que calificaba de vergonzoso el silencio ante las masacres en Kivu del Norte en la República Democrática del Congo

¿Pero a quién van dirigidas estas palabras? El Papa se lamenta de la indiferencia internacional ante la violencia que sacude tan crudamente a los países de África. Dos palabras han bastado para remover conciencias. Critica el silencio, que conlleva implícito la permisividad de las masacres ocurridas en el país, en el que más de 60 personas fueron asesinadas por rebeldes ugandeses en la ciudad de Beni. Crímenes de los que no se oye hablar o de los que no hay interés por conocer. La última masacre ocurrida fue el 13 de agosto cuando el grupo islamista ugandés, según las autoridades de Kinshasa, con machetes, acabó con la vida de al menos 50 civiles en la región de Kivu del Norte.

1.500 personas asesinadas

El continente africano, rico en minerales preciados, siempre ha sido víctima y esclavo de la represión, los conflictos armados y la violencia. A esta tragedia se suman las atrocidades que el grupo terrorista lleva causando en el país desde 1995, tratando de implantar la ley islámica con ayuda de Al Shabab y Boko Haram. Desde octubre de 2014, han sido asesinadas en la zona unas 1.500 personas, y se estima que entre 30 y 70 milicias buscan dominar zonas de África, como el Congo, inyectando miedo y terror a la población con brutales masacres y violaciones.

Y bajo esta realidad, la mujer resulta aún más débil siendo objeto de agresiones y violaciones sexuales. El Papa no ha querido obviar el daño que sufren las mujeres congoleñas que llevan pidiendo desde hace años ayuda a la comunidad internacional. El Sumo Pontífice se apena de todas las desgracias que ocurran, ya sean en Europa o en África. La falta de humanidad ante la dramática situación que viven algunos países olvidados, como es la República Democrática del Congo, no solo debería avergonzar al Papa.