Ereván: aumenta la tensión en Armenia tras el fin del ultimátun

El Servicio de Seguridad Nacional de Armenia ha dado por terminado el ultimátum presentado este sábado al grupo armado que lleva ocupando desde el 17 de julio un cuartel policial del sureste de Ereván.

«Hemos propuesto a los miembros del grupo armado entregar las armas y rendirse antes de las 17.00 horas (las 15.00 en la España Peninsular)», según las fuerzas de seguridad de Ereván.

«De lo contrario, las unidades de operaciones especiales podrán abrir fuego sin advertencia y neutralizar a cualquier individuo armado dentro y fuera del recinto del cuartel», concluyó el comunicado recogido por la agencia oficial de noticias rusa, RIA Novosti.

El Servicio ha advertido de que cualquier intento de penetrar en el recinto será interpretado como complicidad con los terroristas y conllevará sanciones penales. «Se usarán las medidas previstas en la ley para frenar los intentos de romper el cordón policial», advierte.

En su comunicado, el Servicio de Seguridad Nacional reconoce que en el tiroteo que se produjo anoche en la zona resultaron heridos tanto milicianos como algunos agentes, pero no especifica ningún número.

 

 

Al menos 60 personas fueron hospitalizadas después de que la policía dispersara una manifestación en las inmediaciones del cuartel, en Ereván

 

 

Anteriormente, el Ministerio de Sanidad de Armenia informó que al menos 60 personas fueron hospitalizadas después de que las fuerzas del orden dispersaran una manifestación no autorizada en las inmediaciones del cuartel en Ereván. Por su parte, la Policía Nacional ha informado de la detención de 165 personas.

El 17 de julio, un grupo armado irrumpió en este cuartel de policía ubicado en el sureste de Ereván y tomó rehenes para exigir la liberación del dirigente opositor Yirair Sefilián, líder de las formaciones Nueva Armenia y Parlamento Constituyente, acusado de posesión ilegal de armas.

 

La crisis ha ido aumentando la tensión con los distintos acontecimientos que se han producido

 

Los atacantes exigieron además la dimisión del presidente armenio, Serzh Sargsián, y la formación de un Gobierno interino. Durante el asalto murió un agente y resultaron heridas seis personas, incluidos cinco policías.

En los días posteriores, el grupo fue liberando a los rehenes, hasta soltar a los últimos el 23 de julio, pero se negó a desalojar el cuartel, en cuyas inmediaciones montan guardia representantes de la oposición para impedir un asalto.

En la noche del 20 al 21 de junio hubo enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. Los desórdenes se saldaron con 51 heridos y 136 detenidos. En la madrugada del 27 de julio, dos miembros del grupo se rindieron a la policía.

Más tarde, un agente y dos milicianos, incluido el líder del grupo, Pavel Manukian, resultaron heridos en un tiroteo. Los dos milicianos han sido hospitalizados.

Ese mismo día, los milicianos capturaron a cuatro personas del equipo de una ambulancia que había llegado para socorrer a los heridos. Posteriormente liberaron a uno de los médicos, pero retienen a los tres restantes y dicen que les dejarían ir si les sustituye otra brigada.

Según el Ministerio de Sanidad, son retenidos en calidad de rehenes, pero los ocupantes del edificio, algunos de los cuales sufrieron heridas en tiroteos con la policía, dicen que es para asegurarse asistencia médica permanente. Por último, el 29 de julio resultaron heridos tres milicianos, dos de los cuales fueron hospitalizados.