La Seguridad Social, un agujero sin fondo a la vista #En140″

Pasó de largo el ecudador del año y aunque la economía española sigue dando muestras de fortaleza, las cuentas. públicas siguen siendo la principal amenaza de la recuperación. Y dentro de ellas, sin duda, las más preocupantes las de la Seguridad Social. Tanto, que el gobierno ha tenido que modificar sus previsiones de déficit al 1,1% para acabar el año en lugar del 0,3% previsto.

Unas cuentas, las de la Seguridad Social que se van a seguir escribiendo en rojo por lo menos hasta 2019, según el Programa de Estabilidad del Gobierno, y que dibuja un diagnósticos de que este organismo tiene un problema crónico, ya que ni siquiera en un ciclo de expansión y crecimiento es capaz de cuadrar sus números. Y ojo, que el Fondo de Reserva, la traída y llevada hucha de las pensiones, está adelgazando preocupantemente y se agotará, de mantener este ritmo, en dos años.

Alejándonos de España y entrando en territorio europeo, los próximos seis meses resultan claves para conocer las consecuencias del Brexit. De momento, el impacto más fuerte lo están acusando los británicos. Están a punto de perder la capitalidad de su City, la libra en mínimos históricos y, según los analistas de CaixaBank Research, con un más que probable riesgo de entrar en recesión. La Unión Europea, por su parte, aguanta algo mejor los embates del Brexit, aunque el euro pierde posiciones a paso de gigante frente al dólar.

De todos modos, los próximos seis meses, pendientes de cómo evoluciona la desafección de los ciudadanos comunitarios con el club europeo, que ha citas electorales a corto plazo en Italia, donde tienen que aprobar la reforma de su constitución, y las generales en Francia y en Alemania, los dos teóricos pilares de una UE sin el Reino Unido.

Y hablando de Italia, todas las miradas pendientes del país transalpino, que hay síntomas de preocupación:  la recuperación económica de la que ha disfrutado tras la crisis ha sido mucho más moderada que la del conjunto de la eurozona, en segundo lugar, dudas sobre la solvencia del sector bancario. A pesar de haberse constituido un fondo privado que debería acumular una parte importante de los activos bancarios dudosos, no se sabe si será suficiente. De hecho, Gobierno y Banco de Italia sopesan la inyección de liquidez de unos 40.000 millones de euros.

Datos a los que hay que sumar la inestabilidad política.