¿Por qué las protestas de maestros en México son tan duramente reprimidas?

2 de octubre,1968, Tlateloco, México. El Ejército acalla con sus fusiles una protesta estudiantil. Se produce una masacre. 26 de septiembre de 2014, sur del país, Iguala, varios alumnos de la Escuela Normal,  intentan desplazarse a la capital para participar en los actos de conmemoración por la matanza de Tlatelolco.

Tras subir en el autobús se toparon con la policía, desde entonces 43 estudiantes desaparecieron y no se ha sabido nada más de ellos, hasta hace apenas unos días, cuando se encontraron 5 cuerpos. Ojos vendados, manos atadas a la espalda y un tiro en la cabeza, así apareció uno; los otros cuatro, en medio de una carretera. Misterio que involucra a políticos, sicarios y policías.

Junio de 2016. Oaxaca. Ocho maestros y estudiantes mueren a manos de la policía que reprime de nuevo a tiros las protestas contra la reforma educativa promulgada por gobierno de Enrique Peña Nieto en 2013, el origen de los últimos conflictos entre gobierno federal y los sindicatos de estudiantes.

La reforma promulgada, según el ejecutivo, busca elevar los bajos estándares educativos del país y acabar con algunos privilegios laborales. Entre otras medidas introducía un sistema periódico de evaluación para los maestros. A esta evaluación no se presentaron 3.000 maestros que fueron directamente despedidos.

 

Una reforma para acabar con los sindicatos, según los trabajadores

En opinión de los sindicatos, la reforma obedece a la negativa del sistema neoliberal  de hacerse cargo de la jubilación de miles de maestros. Además  aseguran que esta nueva reforma busca acabar con sus derechos laborales e incluso despedirlos. Y en este contexto, no hay que olvidar que en las zonas más deprimidas del país, estudiar en una Escuela Normal es la fórmula más rápida y económica para escapar de la pobreza.

Los maestros, denuncian los trabajadores, carecen de muchas necesidades básicas como puede ser  internet, e incluso de hasta energía eléctrica. Otra de las negativas a esta reforma educativa  es porque no contempla planes con contenido pedagógico afín a las costumbres y tradiciones de  las pobres  regiones de Oaxaca.

No obstante, no es posible entender las movilizaciones de los maestros y la contundencia de la represión policial sin enraizarla en la situación político social que vive el ‘Sur’ (las zonas más deprimidas) de México, habitado mayoritariamente por población nativa y cuna de movimientos revolucionarios como los zapatistas. En este contexto de radicalización política contra el gobierno, los sindicatos son un contrapoder que el gobierno quiere debilitar. “La reforma educativa responde a los intereses de la oligarquía financiera y forma parte de la ofensiva reaccionaria del régimen en contra de los trabajadores para hacer recaer el peso de la crisis sobre las espaldas de los mismos” denunciaba Raimundo Rivapalacio, líder sindical del CNTE meses antes del ultimo estallido de la violencia en el estado de Guerrero.

El Gobierno, por su parte, denuncia que los sindicatos como la CNTE, apenas representan al 10% del total de docentes y se atrincheran en posiciones de violencia para defender sus privilegios, a pesar de ello se ha sostenido una segunda sesión de diálogo en busca de una solución en torno a medular esta reforma “educativa”.

Todo comenzó en 1968 en Tlateloco, pero casi cinco décadas después, los maestros y escuelas de Normalistas siguen en pie de guerra con el gobierno, porque en el fondo poco o nada a cambiado la situación socieconómica en el ‘sur’ del país