“Os presentamos al nieto número 120″ #140”

“Sustracción, ocultación y falsificación de identidad de un bebé en el marco del terrorismo de Estado, como todos los de nuestros nietos y nietas apropiados” esto es lo que llevan reivindicando desde hace años la asociación Abuelas de la Plaza de Mayo que trabaja de forma incansable para hacer justicia y tratar de localizar a los niños secuestrados durante la dictadura del general Jorge Rafael Videla.

Anuncian la recuperación de José Luis, el nieto número 120. Nació en marzo de 1977 y fue robado por un matrimonio relacionado con la fuerza aérea. En 2009, conoció su verdadera identidad y desde entonces no se separa de sus padres biológicos. El joven lucha en la justicia para que le restituyan sus verdaderos apellidos.
500 bebés, hijos de desaparecidos, fueron robados durante la dictadura argentina, de los cuales 120 han sido encontrados hasta el día de hoy. Algo que ha sido posible gracias a la labor de la asociación de Abuelas de la Plaza de Mayo.

Una organización que surgió liderada por un grupo de mujeres que eran familia de los desaparecidos en Argentina tras el golpe de Estado militar en 1976. Esposas, madres e hijas cansadas de reclamar información sobre el paradero de sus seres queridos, protagonizaron una protesta pacífica que tiempo después se ha convertido en un símbolo de libertad.

Al principio fueron repudiadas, pero poco a poco las abuelas congregadas en manifestaciones pacíficas eran cada vez más. Entre julio de 1975 y junio de 1978 hubo 13.000 casos de desaparecidos, según la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Argentina.

Después de miles de detenciones e incluso el secuestro y desaparición de una de sus líderes, la ley de Obediencia Debida y de Punto Final puso fin a las investigaciones y procesos por los crímenes cometidos durante la dictadura militar.

En el año 2003, tras derogar esta ley, se volvieron a reabrir los casos. Ahora se hacen oír a través de un periódico y de la “Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo” donde funcionan cinco escuelas, diez seminarios y cuatro talleres. Aún quedan nietos por identificar, por eso las Abuelas nunca dejarán de asistir a la Plaza de Mayo.