El origen de la voz

Las cuerdas vocales son capaces de producir una amplia gama de frecuencias de sonido debido a la capacidad de la laringe para estirarlas y por su propia composición molecular, según detalla un nuevo estudio publicado en’ PLoS Computational Biology’.

Los científicos, dirigidos por Ingo Titze, de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, muestran cómo estas dos características de la laringe de diferentes especies puede predecir la gama de frecuencias que puede producir cada especie. Los resultados ponen de manifiesto las raíces evolutivas de cómo y por qué surgió la voz.

Aunque la mayoría de las personas conocen las estructuras en la garganta que producen el habla como “cuerdas vocales”, el término no se utiliza universalmente entre los investigadores de la voz. Algunos han preferido llamarles “pliegues vocales” desde mediados de la década de 1970, cuando los estudios de la anatomía vocal mostraron un plegamiento del ligamento vocal (la cuerda) durante la vibración. Esta investigación muestra que la frase “cuerdas vocales” puede ser más adecuada por las propiedades similares a las de las cuerdas.

Al nacer, las cuerdas vocales están compuestas de un material uniforme, similar a un gel y, a medida que maduran las cuerdas vocales, las fibras se desarrollan dentro del gel, formando una cadena de múltiples capas, laminadas. Es como un conjunto de cuerdas de guitarra pegadas juntos con gelatina, de forma que cuando se arranca una cuerda, todo el conjunto de gel de fibra se sacude junto con ella. Los músculos de la laringe modulan aún más el sonido que producen las cuerdas, alargando y acortando las cuerdas para cambiar el tono.

El tamaño corporal no influye en el rango de tonos

Titze y sus colegas, Tobias Riede, de la Universidad Midwesternen, en Arizona, y Ted Mau, del Centro Médico Southwestern de la Universidad, recopilaron mediciones de las características de la laringe a lo largo de 16 especies, incluyendo seres humanos y animales, desde ratones a elefantes. Como era de esperar, los animales más grandes tenían laringes más grandes, y el tamaño del cuerpo se correlaciona bien con la frecuencia promedio que un animal puede producir.

Sin embargo, el tamaño del cuerpo no podía predecir el rango de posibles frecuencias de un animal. El equipo de investigadores encontró que dos factores fueron muy buenos predictores de la gama: medir cuánto cambia la longitud en la cuerda vocal, o cuánto se podría estirar, y calcular la rigidez de la cuerda por las estructuras de fibra en su interior.

Los resultados pueden ayudar a los cirujanos a reparar cuerdas vocales dañadas y tienen implicaciones para la formación vocal, sugiriendo que los cantantes pueden aumentar sus rangos, estirando las cuerdas vocales o mediante la realización de ejercicios que afectan al espaciado de la fibra y la rigidez de la cuerda.