Ébola: juicio a la Administración. Los trabajadores “iban a ciegas”

Dos enfermeras, dos auxiliares y un celador han comparecido en calidad de testigos ante el Juzgado de Instrucción nº 21 de Madrid donde se lleva la causa contra la Administración por los procedimientos seguidos durante la crisis del ébola. Los testigos han relatado que solo algunos recibieron una charla informativa de media hora un día antes de que llegara Miguel Pajares, uno de los religiosos que falleció por el contagio.

Los testimonios han ratificado ante la magistrada María Teresa Abad, ratifican que “iban a ciegas” en cuanto a medidas preventivas para evitar el contagio ante la escasez de formación que recibieron para atender en el Hospital Carlos III a los religiosos infectados. La jueza indaga si las autoridades sanitarias incurrieron en alguien tipo de delito al no tomar medidas de prevención para evitar el contagio.

El abogado de la acusación popular, José Luis Muga, ha precisado que las preguntas del interrogatorio se han centrado en comparar la formación que recibieron entonces con la que actualmente se da a los trabajadores que trabajan con personas infectadas por algún virus peligrosos. “Iban a ciegas. Entendían que la formación y los trajes que llevaban eran seguros. Pero no”, ha destacado el letrado, quien ha indicado que se han solicitado más testigos a declarar como las personas que trasladaron a Teresa Romero al hospital.

“No se pusieron los medios necesarios” para evitar el contagio del ébola

El abogado de Romero, José María Garzón,  ha subrayado, por su parte, que “no se pusieron todos los medios necesarios al alcance de los trabajadores”, ha denunciado.

La denuncia que dio origen al procedimiento fue presentada por 15 médicos del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital La Paz-Carlos III de Madrid. Tras abrirse diligencias de investigación en octubre de 2014 se sumaron al procedimiento otras denuncia de CSIF y del Sindicato de Auxiliares de Enfermería (SAE). Teresa Romero acudió a declarar en esta causa el pasado 16 de marzo. Entonces confirmó ante la juez que no recibió formación específica en el Hospital Carlos III para evitar contagios durante su asistencia a los dos misioneros repatriados de África.