Billetes falsos, que no te den “gato por liebre”

No todos los delincuentes son iguales, o mejor dicho, no son percibidos del mismo modo. La imagen de los falsificadores, por ejemplo, se asocia a habilidosos artesanos, capaces de crear planchas de tal calidad que permiten imprimir billetes falsos y burlar todos los filtros.

Quizá, en algún momento pudo ser así, pero la realidad del siglo XXI les otorga una condición que más los asemeja a los esclavos, como pudo demostrar la última gran operación de una red de falsificación desarrollada en España a principios de 2016.

El ‘faraón’ de los billetes falsos, así se le conocía. Era capaz de producir 2.500 euros al día gracias a un laboratorio donde trabajaba en régimen de “semiesclavitud” un dominicano que ejercía de “impresor”.

Al fin y al cabo, se trata de un ‘proceso de fabricación en serie’ que precisa de un pequeño aprendizaje en el manejo de aparatos electrónicos. Y nada mejor para ello que contar con mano de obra barata y silenciosa. El laboratorio contaba con estancias diferenciadas para cada una de las fases de falsificación: impresión, corte e imitación del holograma y secado. La falsificación de billetes se ha convertido en un proceso mecánico que pasa  por el de aparatos electrónicos.

Italia se ha convertido en el “primer fabricante de euros falsos” y la Camorra italiana es la mafia que copa el mercado. El 80% de los billetes falsos decomisados en España proceden del extranjero. Y de ese 80%, el 65-70% procede de Italia.

En cualquier caso, los billetes falsos son un auténtico quebradero de cabeza, sobre todo para los pequeños comercios. En el último semestre de 2015 se retiraron de circulación más de 445.000 billetes falsos. La mayoría billetes de  20 € y 50 € . Las ‘maquinitas’ que los detectan se extienden, pero no están al alcance de todos, así que vayan por delante una serie de recomendaciones que hemos encontrado en el portal de educación financiera Finanzas para Todos para saber si nos están dando “gato por liebre”: comparte en su página web unos sencillos trucos.

En el fondo es cuestión de poner en alerta nuestros sentidos ya que se diferencian al tacto, basta con pasar la uña por el dibujo principal para notar que la tinta es espesa o mirarlos a contraluz para ver las marcas de agua o que la cifra que sale debajo del motivo principal se vuelve oscura o el hilo de seguridad del billete, donde se puede leer con claridad la palabra “euros”.

Pero hay otros métodos, como que en la franja central del billete aparece y desaparece una banda brillante con el valor del mismo.

En definitiva, los billetes falsos y sobre todo los falsificadores son en la actualidad un problema al que la tecnología, y la educación financiera intentan poner fin.