La burbuja inmobiliaria acecha a Suecia #En140″

Cuando hablamos del Estado del Bienestar, todas las miradas se dirigen a los países nórdicos. Aunque no es oro todo lo que reluce. La especulación también llega al Norte y la burbuja inmobiliaria, aunque en forma de alquiler y no de compra, acecha a Suecia. En la actualidad, existe una lista de espera de hasta 20 años para poder acceder a un piso barato que está poniendo en peligro el propio crecimiento económico del país.

Encontrar un piso en Suecia a un precio razonable es un asunto realmente complicado, tanto que empresas como Spotify se ha dirigido al gobierno reclamando “menos impuestos y más viviendas” con la amenaza de abandonar el país. Los problemas de vivienda pueden actuar negativamente contra la ventaja de ser uno de los centros tecnológicos más atractivos de Europa. Miles de empleos están en juego.

La escasez de viviendas ha provocado una espectacular subida de los precios de las casas y que la deuda de las familias suecas sea una de las más elevadas de la OCDE. En la segunda mitad del siglo XX el estado impulsó la creación de un millón de viviendas para destinarlas al mercado de alquiler, pero el programa no ha tenido continuación en el 2000.

En virtud de ello, existían dos tipos de mercados de pisos de alquiler en el país: uno con alquileres bajos y regulados que distribuye un órgano estatal y que cuenta con normas muy estrictas, y el que fija los precios en función de la oferta y la demanda. Pero el mercado libre resulta prohibitivo, puede rondar los 6.000 euros mensuales.

La presión de la demanda de alquiler de pisos de precio tasado ha favorecido el crecimiento de un mercado negro de alquiler de pisos protegidos.

Pero no solo la clase media sufre el problema. Para los 60.000 refugiados que viven en Suecia les resulta imposible encontrar vivienda y están optando por abandonar el país.

Comprar tampoco es una opción viable pues ha habido una subida de precios del 14%. Así, cada día el temor crece por algo que ya sufrimos en España en el año 2008, el estallido de la burbuja inmobiliaria y en consecuencia poner en peligro la estabilidad financiera de la región.