Tres trabajadores heridos al ser agredidos en un centro de menores de Madrid

Tres trabajadores heridos tras ser agredidos por dos menores en el centro de acogida El Encinar (Ciudad Lineal) de Madrid. Los agredidos son dos mujeres y un hombre. Uno de ellos, según ha confirmado Irispress.es, sufrió lesiones de consideración que provocaron su ingreso hospitalario donde le fue inducido un coma del cual ya se ha recuperado, otra trabajadora tuvo que ser intervenida mediante  laparoscopia por desprendimiento de un ovario, presuntamente fruto de una fuerte patada, y se encuentra de baja por ansiedad al igual que la tercera que sufrió lesiones costales.

Los hechos sucedieron unos 20 días atrás cuando dos menores, un varón de 14 años y una joven, llegaron al centro -son internos en régimen abierto- con evidentes síntomas de estar bajo efectos de alguna sustancia y la emprendieron a golpes con los tres trabajadores sin mediar provocación, según ha podido saber este medio de comunicación. Fue necesaria la intervención policial. Los trabajadores acudieron a los centros sanitarios a recibir ayuda, tras sufrir la agresión, por sus propios medios.

Los dos presuntos agresores han sido trasladados. El jóven a un centro en régimen cerrado específico de control de conducta, Picón del Jarama y la chica permanece ingresada en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón a la espera que le sea practicado un informe psiquiátrico que determine su ulterior envío a un centro de atención.

Aunque los agredidos han preferido mantenerse en el anonimato y no han hecho declaraciones podrían haber puesto el asunto en manos de sus abogados,  Irispress ha podido saber que en este centro se han producido en las últimas semanas hasta once bajas de trabajadores por las “deficientes” condiciones con las que trabajan. Unas vacantes que no han sido cubiertas por suplentes.

Asimismo, este periódico ha podido hacerse eco de las quejas de los trabajadores que aseguran que los menores llegan cada vez con más problemas de salud mental, que son derivados a centros de día y una vez allí incorporados a terapias grupales. Pero si cometen, y lo hacen, la más mínima infracción son expulsados y devueltos a la Residencia de régimen abierto como único recurso. Esta es la realidad que nos transmiten desde los centros de día desbordados y sin recursos para estos menores en riesgo social que precisan otros recursos y, ademas, pueden poner en peligro a otros menores en acogida.

 

Los sucesos del Encinar no son hechos aislados en los centros de menores

Según denuncia CC OO, “los episodios violentos del fin de semana en los Centros de Acogida, y la incapacidad de la Administración para solucionar un gravísimo problema de salud e higiene en el trabajo, han quebrado la paciencia, y nos llevará a denunciar la situación ante la autoridad laboral competente”.

En una carta remitida a la gerencia del AMAS el pasado 26 de abril, el sindicato asegura que “los centros se han convertido prácticamente en centros de contención, sin tener los recursos humanos y estructurales necesarios. Se  perdido la orientación de su verdadero cometido; que no es otro que la observación y la derivación”.

“La conflictividad, el estrés, la angustia, acompañan a diario la tarea, ocasionando un desgaste físico y psicológico, que lamentablemente acabará en la incapacidad laboral transitoria, si no se ponen los medios”.

En términos similares se expresaba UGT, quien ha denunciado que en otro centro cercano al Encinar, el Centro de Primera Acogida Isabel Calara Eugenia, también se han producido agresiones a trabajadores por parte de menores internos. En escrito, enviado al director general de Familia y el Menor, Alberto San Juan, al gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social, Carlos Blanco, y a la dirección del centro, en el que se pone de manifiesto la grave situación que viven tanto los menores residentes, como los trabajadores.

Según la denuncia, el desencadenante de esta situación es la llegada, a mediados de febrero, de un grupo de menores que suman a la falta de entendimiento del idioma y agresividad física y verbal, un “alto grado de consumo de sustancias tóxicas” entre ellas “disolvente y pegamento”.