CaixaBank vuelve al ataque por el BPI

El gobierno de Portugal ha informado a la opinión pública que CaixaBank ha retomado las negociaciones con la angoleña Isabel Dos Santos, para hacerse con el control del Banco Portugués de Inversión (BPI), y fuentes del propio banco han ratificado esta información mostrando su optimismo sobre el éxito final de las negociaciones.

¿Cuál es el problema?

 

El BPI se encuentra actualmente ante la tesitura de tener que separar legalmente sus negocios en Angola, en concreto el Banco de Fomento de Angola (BFA), de los portugueses debido a exigencias del Banco Central Europeo para garantizar la seguridad de sus inversores. EL BCE considera que los sistemas de supervisión bancaria angoleños, no son equivalentes a los europeos y, por tanto, conllevan demasiado riesgo.

Para hacerlo, es necesario que en la asamblea los votos positivos alcancen los 2/3 del total. Algo que actualmente no es posible, pues Isabel Dos Santos controla el 20% de los votos y se opone a dicha separación.

Por su parte CaixaBank aunque cuenta con una participación que supera el 40%, solo tiene un 20% de derechos de voto, debido a que los estatutos del BPI imponen ese 20% como límite máximo de la capacidad de voto de un solo accionista.

¿Cuál es la situación actual?

Actualmente tanto el Gobierno de Portugal como el BCE presionan para que el BPI cumpla con los requisitos de riesgo. El ejecutivo portugués incluso aprobó un decreto ley que obligaba a las entidades financieras a revisar los blindajes de los derechos de voto cada cinco años, algo que no gustó nada a Dos Santos.

Además, el plazo para deshacerse del BFA ha expirado ‒lo hizo el pasado 10 de abril‒, con lo que el banco se encuentra en una situación irregular y podría sufrir graves sanciones.

CaixaBank ha aprovechado para anunciar que ofrecerá 1,113 € por acción por el 55,9% del Banco Portugués de Inversiones. Esta oferta es más de un 16% más barata que la que CaixaBank realizó hace más de un año en febrero de 2015, pero en palabras de los representantes de CaixaBank la situación ha cambiado. Ni los bancos están ahora en un momento tan boyante como hace un año, ni el BPI tiene una mejor situación al haber superado el plazo para deshacerse de la participación del banco angoleño.

Las condiciones que ha puesto CaixaBank son alcanzar al menos el 50% de la participación y el cambio de estatutos que permita a un solo accionista superar el 20% de los derechos de voto.

Isabel Dos Santos, que a la postre fue quién imposibilitó la anterior OPA de CaixaBank, también ha afirmado que el acuerdo está cerca y CaixaBank ha solicitado al BCE que suspenda las sanciones temporalmente hasta ver si finalmente se alcanza una solución.

Lo cierto es que el BPI parece una inversión interesante, actualmente BPI tiene cerca de 600 sucursales y más de 5.800 empleados, especialmente si se separa del negocio en Angola que por su incertidumbre es quizás más dudosa.

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